CUERNAVACA MORELOS .- El obispo de la diócesis de Cuernavaca, monseñor, Ramón Castro Castro, en su homilía dominical, pidió por las personas que han perdido sus hogares a causa de los sismos, dijo, “Dios les ayude y que a nosotros nos de el entendimiento para apoyarlos y hacer menos difícil su dolor”. 

También imploró “para quienes hoy están viviendo la fortaleza de ser sacerdotes, como, Eduardo Traeger y Fernando Grande, ellos se están preparando para servir a Dios y en este sentido decirles que no se puede servir a la misma ves a Dios y al dinero, porque Dios conoce nuestros corazones y sabe lo que queremos”.

Agregó “hoy les platicaré de la parábola de Lázaro, el pobre y Epulón, el rico y cuando los dos murieron, Epulón, fue simplemente sepultado y Lázaro, fue llevado por los ángeles al cielo,  por sus actos aquí en la tierra, Lázaro sufrió pobreza y hambre, mientras que Epulón estaba encerrado en sí mismo y nunca le interesó el sufrimiento y la necesidad de Lázaro que tocaba a sus puertas para pedirle ayuda” agregó. 

“Y no es malo ser rico, tampoco que es malo que una persona sea guapa, inteligente u opulento,  lo malo consiste en que no saben cómo utilizar esa riqueza, el ser indiferente al dolor, al sufrimiento a la necesidad de nuestros hermanos y no saber compartir sus riquezas, de que sirve ir al templo vestido con las mejores ropas, en seda o lino y en el camino encontrarte a personas con ropa desgarrada o falta de una prenda, Dios no lo vera con buenos ojos, el que no te detengas ayudarlos”.

Finalmente dijo que “por eso, hoy pido que ayudemos a nuestros hermanos en esta desgracia, por los sismos por el hambre y por la falta de oportunidades, no seamos como el rico Epulón y que al final nuestra riqueza no no los dejé disfrutar del cielo y contemplar a Dios”. 

En la foto: El obispo Ramón Castro Castro.

Por: LUIS F. ESCOBEDO  / local@diariodemorelos.com 


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