Ciertos rasgos de personalidad y condiciones externas aumentan las probabilidades de traición.

La figura de la persona infiel ha sido retratada durante siglos en la literatura, el cine, la televisión y prácticamente cualquier expresión del arte donde el corazón se pone en juego. Sin embargo, más allá de las representaciones dramáticas, la infidelidad es un fenómeno real y frecuente, incluso en sociedades donde la monogamia sigue siendo el modelo dominante.

Hoy sabemos que la infidelidad no siempre es un evento aislado, sino que, en muchos casos, forma parte de un patrón repetitivo que responde a características psicológicas específicas, combinadas con ciertos factores sociales y personales. A continuación, exploramos qué dicen los estudios más recientes sobre el perfil psicológico de la persona infiel y qué elementos pueden predisponer a alguien a la traición.

¿Existe un perfil psicológico común entre personas infieles?

De acuerdo con diversas investigaciones, entre ellas un estudio de la Universidad de Florida, las personas infieles suelen presentar formas de apego inseguro, las cuales tienen origen en las primeras relaciones afectivas de la infancia, especialmente con padres o cuidadores. Este modelo de apego influye fuertemente en cómo las personas construyen vínculos en su vida adulta.

1. Apego ansioso

Quienes lo desarrollan son altamente sensibles al rechazo, tienden a tener baja autoestima y buscan validación constante. El miedo a ser abandonados los lleva a entablar relaciones paralelas como forma de protección emocional, aunque esto sea contradictorio.

2. Apego evitativo

Estas personas suelen evitar la intimidad profunda, se muestran distantes y frías, y prefieren relaciones superficiales o sin compromiso emocional. Para ellas, ser infiel puede no tener una carga emocional significativa.

3. Apego desorganizado

Su comportamiento es impredecible, oscilan entre la necesidad de afecto y el rechazo emocional, dificultando la construcción de relaciones estables. Esto los convierte en parejas difíciles de comprender o de mantener a largo plazo.

Otros factores que influyen en la infidelidad

El perfil infiel no solo responde a características psicológicas. Existen otros elementos que pueden aumentar la probabilidad de una infidelidad:

1. Búsqueda de riesgo

Personas impulsivas o con alta necesidad de adrenalina tienden a ver en la infidelidad un reto, más allá del vínculo emocional.

2. Poder y estatus

Diversos estudios revelan que el poder incrementa la autoestima y la seguridad, lo que incrementa la propensión a ser infiel, especialmente cuando se acompaña de carisma y habilidades sociales.

3. Deseo sexual elevado

El impulso sexual varía entre individuos, y una libido alta puede llevar a mayor tentación, sobre todo cuando el componente afectivo está ausente.

4. Rasgos psicopáticos

Algunas personas perciben el amor como un juego de control. En estos casos, la manipulación emocional y el engaño son herramientas, no errores.

5. Factores económicos y sociales

El acceso a mayores recursos, educación o entornos laborales competitivos aumenta la exposición a tentaciones y a personas percibidas como atractivas por los estándares sociales.

¿Se puede prevenir o superar una infidelidad?

La infidelidad no siempre tiene una solución clara, pero el primer paso es entender su origen. Si la tendencia a ser infiel radica en conflictos personales profundos, la psicoterapia individual puede ser necesaria. Si el problema está en la dinámica de pareja, la terapia conjunta puede abrir un camino de diálogo y reconstrucción (si existe voluntad mutua de continuar).

Es importante saber que no toda relación sobrevive a una infidelidad, y no todas deben hacerlo. La honestidad, la reflexión individual y, cuando es posible, el acompañamiento profesional, son fundamentales para afrontar un episodio de este tipo con madurez emocional.

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