FÁCIL, LO que se dice fácil, no la tienen los jugadores ni el árbitro para el juego final-final el domingo 6 de junio con sede en este país, cuando se definirá quiénes serán los campeones federales y en 30 entidades.
Ojalá fuera tipo futbol nacional, porque si no gusta el campeón, al cabo de seis meses puede ser otro, uno más y así sucesivamente, pero acá se trata de 15 gubernaturas, 30 congresos y mil 900 ayuntamientos.
Y el árbitro, a diferencia del futbolero, debe tener independencia de los dueños de los clubes, es decir de los partidos políticos, grupos civiles, sindicatos, cúpulas empresariales, asociaciones religiosas y más hierbas.
Y TAN no la tiene fácil que desde antes del silbatazo inicial, el árbitro electoral ya era blanco de rechiflas y hasta recordatorios maternos, con tal de ablandarlo, tal cual le ha ido a otras instituciones como la de Justicia.
Sí, el árbitro INE, así como el Tribunal Superior de Justicia y otras instituciones han sido torpedeadas, insólito, por otras instituciones de gobernanza como son el poder ejecutivo y una fracción de legislativo.
Así, no hay buenos augurios de que el partido se juegue en buenos términos, cuando se desconoce la autoridad de ese árbitro que para mal y bien así fue elegido y no se tiene otro instrumento para el arbitrio.
EN CASOS como el de Morelos, el árbitro acusa debilidad que no sólo consiste en el terreno financiero, sino que pasa justamente por las debilidades de los consejeros y la enorme carga de trabajo que lleva.
Este árbitro Impepac que estrena cabeza en la persona de Mireya Gally Jordá, evidentemente, no tiene las condiciones para contener cualquier mala práctica de los jugadores partidos y candidatos a puestos de elección.
¿Quién será capaz de evitar y/o sancionar que entre los jugadores se den patadas, codazos, escupitajos, expresiones racistas y recordatorios maternos, entre otras agresiones? En cancha están casi 9 mil jugadores…
EL 6 de junio se va a elegir, más que gobernadores de 15 entidades, diputados de 30 estados y cuerpos edilicios de mil 900 ayuntamientos, un modelo de gobierno que decanta desde la mismísima federación. Ufff!
Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
