SEGURAMENTE MÁS de dos-tres morelenses que van a la Ciudad de México o vienen de ella se habrán encontrado con que la caseta de Tlalpan está tomada por gente que abandera la causa de Ayotzinapa. 

Es cierto que el costo del peaje de 114 pesos no es muy cómodo, pero la cuota “voluntaria a fuerza” que piden los manifestantes de 50 pesos incluso ha provocado el enojo de quienes usan la vía de comunicación. 

El hecho conlleva un riesgo extraordinario, el no pago en caseta sino a los supuestos deudos de los alumnos de la escuela normal de aquella ciudad de Guerrero implica que no hay seguro para los usuarios. 

¿A QUIENES toman la caseta de Tlalpan y otras les interesa realmente que se esclarezca el paradero de los estudiantes presumiblemente asesinados justo hace seis años? Perderían un muy jugoso negocio. 

A la autoridad actual le interesa resolver un asunto que es la memoria viva de una tragedia de la que puede acusar eternamente a sus antecesores por comisión u omisión? Obvio que estratégicamente no. 

¿Sería política y socialmente correcto retirar a los manifestantes de Ayotzinapa de las casetas de Capufe mediante la fuerza pública? No, seguramente no, de ahí que una y otra vez solo se atestigua el delito. 

HASTA DONDE se ha visto, ni siquiera en los últimos dos años ha habido algún avance sustancial en las investigaciones sobre los autores, modos, tiempos y razones de la tragedia de los normalistas. 

Tras la “verdad histórica” y las versiones de los grupos de investigación internacional, todo lo demás ha sido, dirían los clásicos, “patear el bote”, administrar el conflicto social o “mucho ruido y pocas nueces”. 

Esta noche y las primeras horas de mañana se cumplen seis años de la tragedia de Ayotzinapa y está claro que no interesa tanto que se conozca lo que realmente sucedió, sino sacar dinero o raja política. 

A VER si ahora que hay nueva titularidad en Capufe al fin se da detalle del perjuicio que provoca la toma de casetas y Gobernación o la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana se toman el caso… en serio.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1