POR LO visto, “las mañaneras” de López Obrador apuntan a recuperar algún atractivo, al entrar en vigor su plan del “Quién es quién de las mentiras de la semana”. Dependerá de cómo se lleven los asuntos. 
En condiciones normales, nadie debería levantar la ceja con este plan, que al menos en el papel pretende evitar que la sociedad sea burlada con noticias falsas, sobre todo cargadas de intereses de tipo político. 
No había sido necesario el primer capítulo del “desmentidero” para los jaloneos, porque se aparta del espíritu original de la actividad, que no sería otra que informar al pueblo sobre los quehaceres del gobierno. 

TODAVÍA ANTES del primer “Quién es quién de las mentiras de la semana” que fue el miércoles, levantó ámpula el nombramiento de Ana Elizabeth García Vilchis para encargarse de llevar a cabo la misión. 
Se trata de una comunicadora y diputada plurinominal suplente de Morena por Puebla, de quien dijo AMLO: “…ha aceptado (la tarea) porque no todos tienen el valor civil para denunciar con argumentos, tocar a los intocables”. 
Alias, saltó algo así como un contrapeso al trabajo del doctor Luis Estrada, director de SPIN Taller de Comunicación Política, que contabiliza afirmaciones no verdaderas y otros datos de las “mañaneras”. 

DONDE YA empieza a causar desencanto es cuando esa “sección” se asume como dueña y autoridad dictaminadora de la ética y calificadora de los medios de comunicación tradicionales, así como de las redes sociales. 
Entonces es una cruzada de una entidad gubernamental que se arroga el derecho de levantar o bajar el pulgar en su particular interpretación de lo que es verdad y lo que es mentira en los medios de comunicación. 
Alias, ya no serán todos y cada uno de los integrantes de la sociedad quienes con base en su ser aprueben o reprueben lo que se les está presentando como información, sino toca el turno a la verdad oficial. 

YA EL primer capítulo se tornó en chacota desde la calificación de “nado sincronizado” el abordamiento de una nota por diversos medios de comunicación lo que se esperaba sería un análisis serio. ¡Abur! 

 

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com

Twitter: @ezapata1

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