SU TURNO. El gremio taxista amaga nuevamente con ahorcar la circulación en Cuernavaca, en resistencia a los trámites de control vehicular y de la nueva Ley de Movilidad.

Sin embargo, los bloqueos anunciados deberían servir como un recordatorio de que los problemas no desaparecen con protestas, sino con acuerdos, con voluntad y con la capacidad de entender que, al final, el mayor afectado no es ni el gobierno ni los taxistas, sino la ciudadanía que todos dicen representar o servir.

El año pasado se vivieron los estragos de esos cierres de los accesos a la ciudad. La demanda más tiempo para el refrendo, hoy es el rechazo a la tarjeta de circulación digital. Y mantienen la demanda de cambiar el titular de la Coordinación de Movilidad y Transporte. Se resisten al cambio.

Pero también hay que tener en cuenta que un buen porcentaje de los taxistas son adultos mayores, quienes han encontrado en esta actividad una fuente de ingresos.

En 2024, Diario de Morelos daba cuenta de que en el estado de Morelos, aproximadamente 9 mil taxistas estaban regulados y operando.

De este grupo, “alrededor del 60% son choferes de la tercera edad, lo que representa una cifra cercana a los 4,500 conductores que, a pesar de su edad avanzada, continúan trabajando para generar ingresos”.

A estas alturas, es un hecho de que estos operadores han aumentado, quienes también conducen taxis en muy malas condiciones, por lo menos físicas.

Y los más jóvenes abusan con las tarifas “del viaje”.

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