Corporaciones de seguridad representan un lastre en Morelos.
El término es literal, no dan una ni públicas ni privadas. El sábado pasado, se conoció del caso del millonario robo a una sucursal bancaria en Cuautla.
Fueron 19 millones de pesos los que los ladrones se llevaron, sin forzar una sola puerta. ¿Cómo abrieron la bóveda? Es un misterio, pero lo más seguro es que hayan obtenido ayuda del personal del banco, pues no hubo reporte de cerraduras violentadas o intrusión violenta.
Lo interesante del caso es que se activó la alarma, policías de la CES acudieron, pero como no vieron nada “extraño” con la misma se retiraron. Sin saber que adentro se cometía el segundo robo a la misma sucursal en menos de seis meses.
El otro caso, que involucra a seguridad privada, se dio en días pasados; los vigilantes contratados por una empresa de seguridad ni cuenta se dieron cuando sujetos entraron por el portón del fraccionamiento Rinconada Palmira para robar autopartes y salir como si nada.
El hecho fue captado en video, donde se aprecia incluso que uno de los ladrones entra por una puerta, igual sin forzar nada. ¿Qué hace el ciudadano ante esa indefensión?
Por cierto, hasta 2018 había en Morelos 133 empresas de seguridad privada con registro estatal, de acuerdo al registro nacional.
Presentará iniciativa el Instituto de Investigaciones Legislativas (IIL)para reformar la Constitución Política y proteger a los ríos de Morelos como ‘sujetos de derechos’. Quizá algo nuevo en este territorio, pero con camino en otros países.
“Pensar en los ríos como sujetos de derecho supone superar la idea de que son un bien del que dispone el hombre y aceptar que existen consecuencias por contaminarlos. Llegar a esto requiere reconfigurar el pensamiento humano”, subraya Rodrigo Gutiérrez, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ).
Grant Willson, abogado del Earth Law Center, de Estados Unidos, y especialista en derechos de la naturaleza, expuso que los ríos están muriendo porque en la ley, el agua es tratada sólo como un recurso y no se obliga a nadie a evitar su degradación.
Por E. Zapata
