NO ES novedad que los tribunales electorales le hayan dado “palo” en Morelos a 23 políticos pasados de listos, que con tal de tener un lugar en competencia electoral se han hecho pasar por candidatos indígenas.
Ha pasado incluso en anteriores procesos electorales y en otras latitudes como Puebla, Chiapas, Chihuahua…, y respecto de Morelos aún falta conocer otras impugnaciones, lo mismo locales que de corte federal.
Para el caso de Daniel Martínez Terrazas, registrado como candidato náhuatl del PAN a diputado federal de representación proporcional por el estado de Morelos, habrá que esperar para saber si se sale con la suya…
EL ASUNTO de las candidaturas indígenas o de pueblos originarios encierra un probable error, literalmente, de origen: ¿qué prevé la normatividad, de manera precisa, para tener esa calidad de candidato?
Si, como se supone, basta que un pueblo indígena expida un papel donde diga que el portador es “indígena”, no habrá mucho que alegar al candidato, pero sí al trabajo de consejero del INE y de los diputados.
Esta probable pifia en lo electoral no sería novedosa tampoco, no al menos para quienes gustan de burlar el espíritu de la ley: sobran ejemplos de candidatos ajenos a un territorio que logran candidatearse ahí.
EN OTRA arista de la democracia “a chaleco”, la obligación de espacios para indígenas, mujeres y comunidad LGBTTTI en la elección de representantes populares abre la puerta a varios otros sectores sociales.
Quizá hoy parezca descabellado, pero bajo el criterio recién anotado, ya podría esperarse que en próximos procesos electorales tengan un espacio garantizado los deportistas, los artistas plásticos, los obreros…
Así, no quedaría claro el límite de seres, pensamientos y quehaceres que en la democracia “a chaleco” deberían tener garantizado un lugar en los congresos y en las carteras de los gobiernos de los tres niveles.
TAL VEZ, solo tal vez, valdría considerar que antes de imponer la “democracia a chaleco”, habría de privilegiarse las aptitudes y las actitudes de los representantes populares y los gobernantes. Quizá.
Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
