GENERÓ POLÉMICA en CDMX que Andrés Manuel López Obrador viniera a comer a Las Mañanitas, previo a su mensaje de gratitud a los morelenses por los votos que contribuyeron a que consiguiera el triunfo.

El diario Reforma estimó incongruente esa elección para comer porque no parece cosa de la “justa medianía”, mientras que en el sitio SDP Federico Arreola calificó de pasado de “fifí” al diario de Alejandro Junco.

Si Las Mañanitas es VIP para Reforma, el sitio SDP lo puso como 10º. lugar, incluso por debajo del Brother’s Bar&Grill y Armando’s Pizzeria & Ristorante. Seguramente más de dos habrán quedado descontentos…

OTRO eco de la visita de López Obrador a Cuernavaca es en cuanto al raspón que recibió, en ausencia, la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, quien se había enfrentado a Cuauhtémoc Blanco.

Hasta con repetición, para que quedara claro, AMLO manifestó total apoyo al gobernador de Morelos, y de paso llamó a la feligresía a que dejara de pelearse, que el que quiera un puesto se vaya al mercado.

La primera lectura no deja dudas, la damnificada en el pleito Polevsky vs. Blanco es ella, sin embargo dos-tres que conocen el largo colmillo del Peje tienen otra lectura: Yeidckol tragó sapo, pero esto no termina.

UNO MÁS: con que no vayan a ser como la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, suena interesante el anuncio del mismo López Obrador de que habrá cuatro nuevas universidades públicas en Morelos.

El apunte condicional no es cosa de xenofobia hacia lo chilango, sino previsión a no invertir en planes que no sean de calidad educativa superior para comunidades de Tlaltizapán, Puente de Ixtla, Ayala y Tepoztlán.

Claro, con la oferta de la UAEM a más de 40 mil alumnos y lo que puedan ofrecer las proyectadas cuatro universidades extra, por natural los empresarios privados de la educación no se habrán sentido felices.

Y SERENADO el ambiente luego de la euforia por la palabra de que la UAEM recibirá apoyo para salir del atolladero, resta esperar más de un mes y medio para ver claro, aunque los trabajadores ya no aguantan.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1