A pesar de que el Ayuntamiento de Cuernavaca aseguró que no habría incremento de comercio ambulante y anunció un proceso de reubicación en la zona de Plan de Ayala, un recorrido realizado por Diario de Morelos constató la presencia creciente de puestos semifijos frente al Hospital General Regional No. 1 del IMSS y en el paradero de la glorieta de La Luna, donde venden desde ropa hasta artículos de limpieza para el hogar.

Sobre la banqueta ubicada frente al nosocomio se observan alrededor de 15 comerciantes instalados con mesas, sombrillas y, en algunos casos, techumbres improvisadas. Ofrecen cubrebocas, calcetas, joyería, ropa, artículos de limpieza, alimentos, servicios financieros y diversos productos de uso cotidiano, ocupando nuevamente el espacio peatonal. En los alrededores, el número de ambulantes es aún mayor.

La saturación de las banquetas obliga a peatones, derechohabientes, adultos mayores y personas con discapacidad a descender al arroyo vehicular para poder transitar, lo que incrementa el riesgo de accidentes en una de las vialidades más transitadas de la ciudad. La situación resulta especialmente delicada para pacientes y familiares que acuden al hospital, quienes enfrentan obstáculos para llegar a consultas, estudios o áreas de urgencias.

El crecimiento del ambulantaje ocurre pese a los compromisos oficiales de ordenamiento y evidencia que la permisividad del Ayuntamiento, así como la presión de líderes de comercio y otros actores involucrados, ha priorizado intereses económicos sobre la seguridad y el derecho al libre tránsito.

En junio del año pasado, el Ayuntamiento informó que iniciaría un proceso de reubicación de comerciantes que operaban en puntos como el IMSS y la glorieta de La Luna, con el argumento de ordenar el espacio público y avanzar hacia la formalización del comercio. El anuncio fue realizado por el secretario del Ayuntamiento, Óscar Cano Mondragón, quien explicó que el plan también abarcaría tianguis y mercados ante la saturación y los conflictos por uso de suelo.

Sin embargo, en los hechos, la presencia de ambulantes no solo persiste, sino que muestra un repunte en la zona hospitalaria de Plan de Ayala, donde la banqueta vuelve a verse ocupada casi en su totalidad en determinados tramos, afectando la movilidad peatonal, el entorno urbano y la seguridad de quienes transitan diariamente por el lugar.

La problemática no es nueva. Durante la administración del exalcalde Antonio Villalobos Adán, en 2019, los comerciantes fueron reubicados a un costado del hospital, lo que permitió liberar el frente del inmueble. No obstante, con el paso de las siguientes administraciones, el control se relajó y los puestos regresaron de manera paulatina.

Hoy, a casi un año del anuncio de reordenamiento, la imagen en Plan de Ayala contrasta con el compromiso oficial de frenar el crecimiento del ambulantaje y expone cómo la falta de control y la disputa por el espacio público están colocando en riesgo a peatones, pacientes y usuarios del transporte en una de las zonas más sensibles de la ciudad.

SONDEO

“Ya los habían reubicado anteriormente. Es peligroso porque pasan muchos carros. Considere que deberían ser reubicados en el lugar que ya les habían asignado. Hay que meterlos en la cintura.” Jorge.

“Hay gente que viene en silla de ruedas y necesita tener el paso libre. Deberían acomodarlos en un lugar donde no estorben. Es peligroso porque hay que bajar de la banqueta.” Gilberto.

“Sí estorban cuando traemos a enfermos en silla de ruedas o con muletas. Hay bastantes comerciantes ambulantes y mucha gente que entra y sale del hospital. Sí es molesto que estén sobre la vía pública. Que pongan orden en eso.” Antonio.

“Se ve mal, pero hay que ayudar a la gente que tiene necesidad. Sería bueno reubicarlos, aunque va a ser difícil.” Juan Manuel.

 

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