EN EL PAN se da el clásico caso de “la casa gana” o “hasta perdiendo ganan”, pero no todos, sino los que montados en la tropa se colocan en posiciones ajenas a los rayos y tormentas de procesos electorales.

Ahí tienen en la lista 4ª de candidatos que no gastarán la suela y que prácticamente tienen un lugar seguro como diputados al Congreso de la Unión a Marco Antonio Adame Castillo y Óscar Daniel Martínez Terrazas.

Mientras la militancia sueña, el ex gobernador espera paciente en la posición 3 de “pluris”, en tanto el hermano del líder estatal azul va casi seguro en el número 7 de la lista. “La diva de Zaca”, Amelia Marín, difícil.

CÓMO NO creer que el Movimiento Antorcha Campesina es una de las herramientas del PRI si por aquí y por allá se les notan los amarres que traen, a pesar de que una y otra vez niegan que tienen ‘amasiato’.

También, ahí tienen sólo esperando que se cumplan los tiempos a don Luis Eleusis Leónidas Córdova Morán, en la posición 6 de los candidatos de la 4ª circunscripción, avalado por el Revolucionario Institucional.

Córdova Morán es uno de tantos de la familia que pastorea a los que son desposeídos casi profesionales, que se mueve en las aguas de Puebla y, obvio, le acarrea los votos “antorchos” al PRI nacional...

LA QUE se mantiene a flote luego de su accidental llegada al Senado por parte del PRI es Lisbeth Hernández Lecona, sí, la misma del “sobacón” del Paso Express, que va para diputada por vía plurinominal.

Lisbeth no pasó de diputada sino de secretaria de Servicios Legislativos al Senado, cuando se cayó Francisco Moreno, y ahora al parecer es la única morelense con posibilidades de avecindarse en el edificio de San Lázaro.

Alias, la casi nula trascendencia de los tricolores morelenses en el Congreso de la Unión tal vez se explique en la olla de grillos en que está convertido ese instituto político hace varios lustros… y lo que falta.

¿”JUANITOS” Y “Juanitas”? ¡Claro que no se descartan!, pero por ahora es prematuro identificarlos, ya un poco más adelante veremos cómo se las siguen gastando los liderazgos de nuestra “partidocracia”.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1