LA VINCULACIÓN a proceso de los presuntos feminicidas de Mariana, alumna de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos da buenas señales por la rapidez con la que se actuó en este lamentable hecho.

La comunidad de la universidad autónoma y en general la de Morelos ha pasado por casos similares; por citar dos, en diciembre pasado María Fernanda fue plagiada y asesinada; uno de los implicados, como en el reciente caso, era conocido, tenían relación de amistad dijeron las autoridades de procuración de justicia.

En junio de 2018, los restos de otra estudiante, de Odontología, fueron encontrados en Tepoztlán.

Organizaciones de la sociedad civil, en especial Cidhmor, en un informe del año pasado dieron a conocer que del año 2000 a 2018 los casos de feminicidios en Morelos sumaban 851.

En tanto, la Fiscalía General del Estado informó que en el primer trimestre de 2019, los feminicidios documentados eran nueve.

En noviembre pasado, el secretario de Gobierno, Pablo Ojeda Cárdenas, reconoció que Morelos ocupaba el tercer lugar a nivel nacional en feminicidios y que la situación de violencia se agravaba.

Luego de reuniones interinstitucionales sobre el problema, dijo que parte de la atención a las mujeres es la Alerta de Violencia de Género es prioridad, y afirmó que no es un tema exclusivo de Gobierno del Estado, sino que incluye a los Poderes, municipios y sociedad en su conjunto.

De acuerdo con especialistas que han estudiado el fenómeno en Morelos, “la cultura patriarcal motiva a que los hombres que ejercen violencia de género –sean o no delincuentes– tengan el propósito de ejercer poder y dominio mediante la apropiación del cuerpo de las mujeres”.

JORNADA DE ciencia se vivió ayer en el Congreso del Estado, donde se señaló el riesgo en que está la apicultura, y lo más delicado: “Es la extinción misma de las abejas, las cuales son responsables de la polinización del 70 por ciento de la producción alimenticia, tanto de los humanos, como animales”. Como para pensarle un poco.

En México, se destacó, las familias que dependen de la apicultura podrían conservar su actividad si los mexicanos consumieran medio kilo de miel per cápita al año. La cuestión es que los mexicanos, para no ir lejos, los morelenses, hagan del consumo de miel, parte de su dieta diaria.

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com /  Twitter: @ezapata1