A lo largo de casi cinco siglos, la imagen de la Virgen de Guadalupe ha sido objeto de devoción, estudio y debate. Su presencia en la tilma atribuida a Juan Diego continúa generando preguntas sobre su origen, composición y la historia que rodea su culto. Investigaciones históricas, como la realizada por la doctora Gisela von Wobeser, permiten distinguir entre tradición, mito y evidencia documental.
Un santuario prehispánico convertido en ermita
Antes de la llegada de los españoles, el cerro del Tepeyac albergaba un santuario dedicado a Tonantzin, la diosa madre mexica. Tras la conquista, los frailes franciscanos sustituyeron ese espacio por una ermita cristiana dedicada a la Virgen María, estrategia frecuente en la evangelización: reemplazar antiguos centros de culto indígena con templos católicos.
La imagen: una obra pictórica, no una impresión “milagrosa” registrada en la época
Aunque la tradición guadalupana sostiene que la imagen quedó estampada milagrosamente en 1531 en la tilma de Juan Diego, los registros del siglo XVI no mencionan ese acontecimiento. Ni el obispo Juan de Zumárraga, supuesto testigo del milagro, ni cronistas de la época hicieron referencia a apariciones o a una impresión sobrenatural.
Por el contrario, documentos de 1556 citan al prior franciscano Francisco de Bustamante, quien afirmaba que la pintura fue realizada por un indígena llamado Marcos, presumiblemente uno de los artistas formados en la escuela de San José de los Naturales. Investigadores han sugerido que podría tratarse de Marcos Cipac de Aquino, reconocido pintor del periodo colonial.
El estilo: influencias europeas
La representación guadalupana comparte rasgos con modelos flamencos y renacentistas, como la figura de la Virgen erguida sobre una media luna y rodeada de un resplandor. Estas similitudes refuerzan la idea de un origen pictórico basado en tradiciones iconográficas europeas, adaptadas al contexto novohispano.
La leyenda de las apariciones surgió más tarde
Los relatos sobre Juan Diego y las apariciones del 9 al 12 de diciembre no aparecen en documentos contemporáneos a los hechos. Las primeras versiones escritas en náhuatl, como el Nican Mopohua, surgieron hasta mediados del siglo XVI y adquirieron forma definitiva con obras del siglo XVII, cuando el culto ya estaba consolidado.
Estas narraciones mezclan elementos cristianos con símbolos del pensamiento indígena, como el carácter sagrado del cerro o la descripción de flores y aves asociadas a lo divino.
¿Por qué se llama “Guadalupe”?
El nombre no parece tener relación directa con la Virgen extremeña. Todo indica que el topónimo “Guadalupe” ya había sido usado por los españoles para designar el sitio, probablemente en referencia a la devoción que muchos conquistadores tenían por la Virgen de Extremadura. Con el tiempo, el nombre del lugar terminó identificándose con la imagen.
Un símbolo nacional más allá de la religión
Hacia los siglos XVII y XVIII, la figura guadalupana se convirtió en un emblema de identidad criolla. Su imagen fue vista como un signo de que México poseía su propia manifestación divina, distinta de las devociones europeas. Durante la independencia fue estandarte de los insurgentes, consolidándose como un símbolo político, cultural y religioso.
