En un giro aterrador durante la incursión de Hamás en Israel, la joven tatuadora israelí alemana, Shani Louk, y su novio mexicano, Orión Hernández Radoux, fueron secuestrados al inicio de la masacre en la rave nocturna Supernova. Mientras el caso se desarrolla, nuevos detalles emergen, revelando mensajes espeluznantes enviados desde el teléfono móvil de Orión, arrojando luz sobre la angustiosa situación.
Desde la noche de la masacre, el paradero de Shani y Orión había sido un misterio. Sin embargo, se han recibido mensajes perturbadores en árabe desde el teléfono del mexicano, según informó el medio Sun tras revisar los textos. Entre las frases inquietantes se encuentran un escalofriante "Te escupo" y un siniestro "Maldito seas".

Además de estos mensajes enfermizos, el teléfono de Orión ha emitido amenazas de "liberar Palestina" y declaraciones para dejar la región "libre de sionistas", según los informes.
La madre de Shani, Ricarda, inicialmente temió lo peor, creyendo que su hija había sido asesinada. Sin embargo, la situación tomó un giro desconcertante cuando recibió información que sugería que Shani aún estaba viva pero gravemente herida. "Ahora sabemos que Shani está viva, pero tiene una lesión grave en la cabeza y está en estado crítico. Cada minuto cuenta", expresó Ricarda desesperada a principios de esta semana.
El llamado desesperado de Ricarda ha resonado en todo Alemania, exigiendo una acción inmediata del gobierno alemán para asegurar el regreso seguro de su hija. Ricarda afirmó haber recibido información sobre el estado médico y el paradero de Shani de una fuente palestina no identificada.
Aunque los detalles iniciales sugirieron una tragedia aún mayor, con indicios de violación y asesinato, la investigación continúa, manteniendo la espera de un desenlace positivo en esta tragedia que ha conmovido a toda la nación y más allá. La familia y amigos claman por justicia mientras las autoridades intensifican los esfuerzos para resolver este perturbador caso de secuestro en medio de la crisis en la región.
