Llantos y dolor se escucharon ayer por parte de mujeres en una zona del Desarrollo Tres Ríos, de Culiacán, mientras que elementos de la Fiscalía del Estado de Sinaloa y del Servicio Médico Forense trabajaban en el levantamiento de un cuerpo tras las balaceras suscitadas por la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán.

 

Los llantos provinieron de los familiares del joven José Guadalupe, quien estaba dentro de la cajuela de un automóvil y se encontraba desaparecido desde el miércoles. Declararon que se dedicaba a componer motocicletas.

La zona de las balaceras y enfrentamientos estuvo acordonada por autoridades, mientras que a lo largo del bulevar Enrique Sánchez Alonso había elementos de la Policía Estatal protegiendo la evidencia. 

"¿Por qué los echaron en la cajuela, por qué? Si estaban allá tirados, pá tras. ¿Por qué los confundieron?", indicó una de las personas en el sitio. 

Periodistas y civiles reportaron que se escucharon cientos de disparos en la lejanía.

 

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