México se encuentra en medio de un preocupante repunte del sarampión, una enfermedad que se consideraba prácticamente erradicada hace años y que hoy ha generado alerta sanitaria en el país y en toda América. Según datos de autoridades de salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el virus ha regresado con fuerza, colocando a México como uno de los países con más casos en la región.
Especialistas consultados por Milenio califican la situación como una “epidemia anunciada”, ya que advertencias previas sobre la vulnerabilidad del país no fueron atendidas con la urgencia necesaria. El brote de sarampión inició a partir de casos importados desde Estados Unidos, particularmente vinculados a comunidades con bajas tasas de vacunación, lo que facilitó la transmisión del virus a través de la frontera.
¿Cómo se está propagando?
La expansión del sarampión se ha visto impulsada por huecos inmunológicos en la población, resultado de reducciones en la cobertura de vacunación durante los últimos años. Estudios y reportes epidemiológicos señalan que gran parte de los casos confirmados corresponde a personas sin el esquema completo de vacunas, especialmente en niños entre 1 y 9 años.
Especialistas de salud pública advierten que el virus se transmite con extrema facilidad por contacto directo y por partículas en el aire, lo que hace que un solo caso pueda contagiar a muchas personas si no existe inmunidad suficiente en la comunidad.
Riesgos y complicaciones
Aunque a menudo se piensa que el sarampión es una infección leve, puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y en personas con sistemas inmunitarios debilitados. Las posibles complicaciones incluyen neumonía, encefalitis (inflamación del cerebro), infecciones de oído, diarrea intensa y, en casos extremos, la muerte.
¿Cómo evitar contagios?
Las autoridades de salud y expertos coinciden en que vacunarse es la principal medida de prevención. La vacuna contra el sarampión forma parte de la triple viral (SRP) y es altamente eficaz cuando se aplican las dosis recomendadas en el esquema de inmunización.
Además de la vacunación, se recomienda:
• Mantener actualizados los registros de vacunación, especialmente en niños y adolescentes.
• Evitar contacto con personas que presenten síntomas respiratorios o erupciones cutáneas.
• Consultar a un profesional de la salud ante cualquier signo sospechoso para descartar o confirmar la infección.
• Seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias locales en caso de brotes o alertas epidemiológicas.
La OPS ha reforzado las advertencias y llama a los países de la región a intensificar la vigilancia epidemiológica y campañas de vacunación, con el objetivo de frenar la cadena de transmisión y evitar que México pierda la certificación de país libre de sarampión ante la persistencia de casos.

