Con un llamado a la reflexión espiritual y a la reconstrucción del tejido social a través de la reconciliación y la justicia, fue como se celebró la homilía dominical durante la celebración de Pentecostés en la Catedral de Cuernavaca, a cargo del vicario general de la Diócesis, Tomás Toral Nájera.
El mensaje fue compartido este domingo ante decenas de feligreses. El obispo Ramón Castro Castro no asistió a la ceremonia por motivos personales.
La festividad de Pentecostés, que marca la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, sirvió como marco para que el vicario enfocara su mensaje en la esencia espiritual de la Iglesia y en el papel transformador del Espíritu Santo en la vida cristiana. “La Iglesia no es lo de afuera, es lo de adentro: es el Espíritu Santo”, expresó Toral Nájera al subrayar que la verdadera identidad de la Iglesia se encuentra en su dimensión espiritual y no en su estructura externa.
Uno de los temas centrales de su mensaje fue el llamado a la reconciliación, no solo en el ámbito personal, sino también en los niveles familiar y social. El vicario enfatizó que alcanzar la paz requiere pasar primero por la justicia, una afirmación que resonó con fuerza entre los asistentes. “Para reconstruir el tejido social y para llegar a la paz, debemos usar la reconciliación”, dijo.
Otro punto que abordó el vicario fue la tendencia de algunos creyentes a cambiar frecuentemente de religión o de comunidad de fe, motivados por inconformidades o por intereses personales. “Eso no es querer servir a Dios”, sentenció, añadiendo que esta actitud refleja una falta de compromiso con la vida espiritual y con los principios de fidelidad que deberían guiar a todo cristiano.
Sin mencionar casos específicos, Toral Nájera lamentó que la búsqueda de satisfacción inmediata lleve a algunos fieles a alejarse de su comunidad cuando se enfrentan a dificultades, en lugar de asumir una actitud de perseverancia y crecimiento interior.
Durante la celebración, se observó una asistencia notable, con fieles que acudieron en familia. La homilía de Toral Nájera fue recibida con atención y respeto.
