Durante la homilía dominical, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, llamó a los fieles a mantener viva la esperanza aun en contextos marcados por la devastación, la violencia, la corrupción y la incertidumbre social.
El prelado señaló que, aunque en distintos momentos se experimente un aparente silencio de Dios, ello no significa abandono ni ausencia.
Al reflexionar sobre la lectura del Santo Evangelio según San Mateo, el obispo recordó el pasaje en el que Juan El Bautista, desde la cárcel, envía a preguntar a Jesús si es el Mesías esperado. Destacó la respuesta de Cristo, quien invita a reconocer su presencia a través de las obras: la sanación de los enfermos, la restitución de la dignidad a los excluidos y el anuncio del Evangelio a los pobres.
Castro Castro subrayó que este mensaje resulta vigente frente a la realidad actual, en la que diversas situaciones, como los efectos de las inundaciones en distintos estados del país, los conflictos armados en el mundo, la violencia, la impunidad y la corrupción, generan miedo, cansancio e impotencia en la sociedad.
Afirmó que estas realidades no deben conducir a la desesperanza, sino a levantar la mirada y recordar que Dios acompaña a su pueblo.
El obispo indicó que, desde la fe, las personas están llamadas a asumir un papel activo como instrumentos para transformar la realidad, aun cuando el proceso requiera paciencia y espera. Explicó que la esperanza cristiana no implica pasividad, sino confianza y compromiso.
Finalmente, reiteró que el mensaje central de las lecturas es claro: Dios no abandona y no abandonará a su pueblo, por lo que invitó a los fieles a perseverar en la fe y a sostener la esperanza frente a las dificultades personales y colectivas.
