“¿Al general Salvador Cienfuegos Estados Unidos lo soltó porque era inocente o por las presiones del gobierno de México?”, se está preguntando la gente interesada en las relaciones que tendremos con la nueva administración del Presidente del gobierno de Estados Unidos, Joe Biden. A estas alturas todo es política del buen vecino para ser analizada.

El presidente Biden nos habla de tres puntos de interés personal para empezar a trabajar de lleno y estos son: Un billón 900 mil millones de dólares para rehabilitarse de la pandemia y de los problemas económicos por los que están pasando; el segundo punto es la recuperación del medio ambiente y el regreso al Tratado de Paris del que Donald Trump abruptamente se separó. Y la tercera es el estudio y la solución que la Unión Americana desea que empiece a dar resultados sobre el asunto de la migración hacia América del Norte.

El primer punto ya lo cumplió al ser aceptado por el senado el mismo día de su toma de protesta. En el segundo tendrá que volver a reunir a los distintos países para retomar las pláticas sobre el medio ambiente a nivel mundial y el tercero es un asunto entre EEUU, Canadá y en especial México en su Tratado T-MEC.

Las diferencias que existieron con el gobierno de Trump a resolver. Entre ellas se encuentran los asuntos de migración de nuestros paisanos al país vecino.                                              

Detrás de esto hay toda una historia de relaciones entre las administraciones estadunidenses desde hace más de 150 años con nuestro País. Siempre dependemos, como el resto del mundo, de que el primer mandatario de Estados Unidos sea pacifista o belicista, de que sea manejado por los grandes capitales o medio autónomo, porque en una sociedad como esa, donde sus principios son tener un estado de guerra y encontrar mercados para la sobrevivencia de una de las mayores industrias de Estados Unidos que es la fabricación de armamento bélico, no se puede ser del todo autónomo o que tenga un plan a desarrollar junto a los intereses de esa nación.

 

  En cuanto a la detención y el juicio del General Salvador Cienfuegos en Estados Unidos, el gobierno de México pidió una explicación del porque había sido detenido y procesado un ciudadano mexicano sin hacer del conocimiento de las autoridades de nuestro País, al no comunicar ni las investigaciones de las policías estadunidenses ni las pruebas de la parte acusatoria que era la DEA y los jueces de esta institución.

 

El Departamento de Justicia de Estados Unidos envió unas “pruebas” de agentes de la DEA y declaraciones de los mismos y de testigos presenciales de otros narcotraficantes, quienes dijeron que habían oído que “El padrino”, de quien  pensaban que era el general Cienfuegos y unas conversaciones telefónicas donde se hablaba de dinero y la voz se parecía a la del general.

Al no tener pruebas sólidas y al recibir un extrañamiento del gobierno mexicano, el mismo Departamento de Justicia mandó retirar los cargos contra el general y dejarlo en libertad. Alguno de sus opositores y varios licenciados en Derecho, pidieron que al llegar a México se le investigara y se le enjuiciara por los mismos cargos que en Estados Unidos.

El historiador y licenciado en derecho, Marcos Arriaga Martí de la UAM expuso en su plática en la universidad que si detienen a un médico conocido por un pitazo de la DEA o de un espía. La policía lo atrapa en El Paso, Texas y lo lleva ante un juez con las pruebas habladas, escritas por la DEA o la CIA pero sin testigos. El juicio comienza y lo declaran culpable con las solas pruebas del “dicen que dijo”; y sin más, se pasa 3 o 4 años en prisión. O como en el caso del General Cienfuegos, el gobierno de México le pide al Departamento de Justicia que explique por qué lo tienen tras las rejas. Sin pruebas fehacientes o fabricadas, lo tienen que dejar en libertad. 

Igual en este caso, no hubo delito que perseguir, además de no existir una demanda en contra del General Cienfuegos, no se le puede imputar de algo que nadie tiene alguna prueba de lo que fuera.

En su molestia ante la arbitrariedad de la policía Anti Narcóticos (DEA) y pasando por alto nuestra soberanía así como nuestra constitución, la cual dice que ningún extranjero tiene el derecho de hacer indagaciones en nuestro País y mucho menos se le permitirá andar armado, por lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador envió a la Cámara de Diputados, más o menos una ponencia la cual fue aceptada y remitida al Senado de la República y luego para su publicación en el Diario Oficial de la Federación, la cual decía que está prohibido para cualquier extranjero portar ningún tipo de armas de fuego durante su estancia en México, la que fue votada y aceptada por unanimidad en ambas cámaras.

Esta incluye a todas las instituciones extranjeras en el País, ya sea que vengan de cualquier lugar les estará prohibido fungir a ellos y a cualquier ciudadano contratado por ellos, como investigadores, espías y como agentes al servicio de otro País.

El mensaje fue enviado como una orden expresa a la policía de Francia, Inglaterra, Israel, otros y en especial a la de Estados Unidos: a la DEA, la CIA,  el FBI y las diversas corporaciones de espionaje estadunidenses que funcionan en México. Bajo esta premisa, la Fiscalía que dirige el licenciado Gertz Manero ha abierto una carpeta en contra de la DEA por actuar sin pruebas, sin permiso y sin el conocimiento de las autoridades mexicanas. Y el partido Morena levantó una queja a la instancia internacional de la ONU contra la DEA por decir mentiras e inventar cargos a un ciudadano mexicano.Sin embargo las críticas contra el Fiscal General de la República Gertz Manero no cejan de caer por parte de uno y otro bando: “Que lleva dos años recogiendo carpetas y no ha enjuiciado a ningún delincuente a pesar de todas las pruebas que durante ese tiempo ha recabado, que no es un contrapeso frente al Presidente al ser una institución autónoma, etcétera, etcétera”, dicen los opositores al régimen.Vamos a esperar un tiempo perentorio en que se acaba esta tremenda pesadilla que es el Covid-19, que tengamos calma y podamos echar a andar la economía, la educación presencial junto a lo que se pueda aprovechar de la educación virtual y siempre será más fácil si se llega a tener unas buenas relaciones internacionales y en especial con Estados Unidos en cuanto al T-MEC las importaciones y exportaciones, en que se evite el exceso de nacionalismo cultural, que es lo único que nos queda y el que el individualismo estadunidense nunca comprenderá.

Habrá que aceptar que el edificio del Paseo de la Reforma continúe con sus oficinas  administrativas, que acepten las reglas mexicanas: que el personal de estas instituciones no goce del carácter de la impunidad consular, que tengan pasaportes y visas de trabajo y que no porten armas dentro de México.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com