A partir de marzo de 2020, el INEGI incluyó en su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) el robo de energía eléctrica como parte de las situaciones antisociales que determinan la percepción de inseguridad.

Los resultados del vigésimo séptimo levantamiento de la ENSU revelaron que, durante el primer trimestre de este 2020, el porcentaje de la población que refirió haber visto tomas irregulares de luz o “diablitos”, o escuchado sobre éstos, en los alrededores de su vivienda, fue el 16.5 por ciento.

Lo anterior es indicativo de una conducta delictiva o antisocial, equiparable al consumo de alcohol en las calles (62.3%), robos o asaltos (60.6%), vandalismo en las viviendas o negocios (46.3%), venta o consumo de drogas (42.9%), disparos frecuentes con armas (41%), bandas violentas o pandillerismo (30.2%), y robo o venta ilegal de gasolina o diésel (huachicol), siendo el de robo de energía, superior al huachicol.

El INEGI señala que los indicativos anteriores, sumados a la baja expectativa que los ciudadanos tienen en sus autoridades, son factores que se combinan para generar la sensación de inseguridad, la cual, en general, en el primer trimestre de 2020 fue de 73.4 por ciento, en personas mayores a 18 años.

La ENSU se aplica en una muestra de 70 de las ciudades más importantes del país, entre las que se encuentra Cuernavaca, por Morelos, y en donde la percepción de inseguridad pasó de 89.6 en 2019, a 89.1 en marzo de 2020.

Los cajeros automáticos en espacios públicos siguen siendo los lugares en los que los ciudadanos sienten más temor, seguidos del transporte público, los bancos y las calles, y las mujeres sienten más miedo que los hombres, con 78.6 y 67.2.

Asimismo, el temor al delito puede hacer cambiar las rutinas o hábitos de la población, así como la percepción sobre la policía. 

Aumenta robo

En 2019, la CFE estimó las pérdidas económicas por robo de energía en 8 mil 772 mdp, con un estimado de 69 mil 515 tomas clandestinas

 

Antonieta Sánchez

antonieta.sanchez@diariodemorelos.com