La reacción fue inmediata. El domingo 13 de julio, cientos de actores de doblaje, locutores y creativos se manifestaron en el Monumento a la Revolución, con lemas como “La IA no reemplaza, somos las voces que no ves” y “Queremos tecnología con ética y derechos. Durante el mitin se exigió legislación urgente que regule el uso comercial de voces clonadas, el pago de regalías y el consentimiento explícito de los artistas.
Actrices como Lili Barba destacaron los riesgos: la pérdida de empleo, la baja calidad emocional de las voces generadas por IA y la suplantación de voces en sin consentimiento. León Michel, miembro de la ANDA, resumió: “La IA no se alimenta sola. Se nutre de lo que nosotros entregamos con la voz, cuerpo y emoción. Si la usan, que paguen”.
La presidenta Claudia Sheinbaum atendió el conflicto, reconociendo la legitimidad del reclamo y anunciando que la Consejería Jurídica y la Secretaría de Cultura se reunirán con el gremio para diseñar marcos que protejan su trabajo y su voz frente al uso de IA.
Este conflicto evidencia un vacío legal ante tecnologías que permiten clonar voces y rostros. El sector propone establecer la voz como dato biométrico protegido, asegurar compensación por su uso y garantizar contratos transparentes.. Según estimaciones, la IA puede afectar hasta el 28 % de los ingresos de actores y traductores hacia 2028.