Irving Reynoso Jaime, a quien yo no conocía, me contactó hace un par de años por medio de Juan Carlos Reyes -mi ahijado y sobrino- regidor de cultura de Tetecala, ya que éste, me había pedido escribir un artículo sobre Modesta Ayala y su famoso corrido, debido a que en otro municipio del estado recién estaba surgiendo una versión que Modesta era de ese otro pueblo y no de Tetecala. Entre las investigaciones que yo iba realizando, Irving me facilitaba información de sus archivos sobre las películas que se habían filmado en el pueblo en la época del Cine de Oro Mexicano y otras de Hollywood, información que incluía los carteles promocionales de tales rodajes, porque en esos videos, fotografías y películas, aparece la casa en la ubicación precisa donde la joven Modesta Ayala había vivido con sus padres, lo que coincide con lo descrito ampliamente en el corrido.
Hace unos meses se comunicó conmigo un joven historiador, para hacerme una larga entrevista. Y fue hasta cuando me percaté, que era el mismo Irving Reynoso que dos años atrás me había facilitado información sobre la historia de Tetecala, poseedor de un talento y extenso curricular.
El interés de Irving por la historia de Tetecala y después en lo general, surgió de sus conversaciones con el experimentado cronista de Tetecala Martín Rangel, eso, lo aficionó a esta noble actividad. Así, se refrenda que los cronistas son fuente de la historia, como me lo comentó John Womack -doctor en historia por Harvard y con posgrado en Oxford, especialista en la Revolución Mexicana y Emiliano Zapata-; “En los cronistas y en los archivos familiares, por humildes que sean, están las aguas vivas de la historia local”.
Pues bien, el pasado jueves 14 de diciembre Irving presentó su más reciente libro “Un Pueblo sin Mar” donde describe magistralmente historias, crónicas y pasajes de San Francisco Tetecala un pueblo de palmeras, río, y clima tropical, donde aparece el corrido de Modesta Ayala -tía abuela de mi madre Amparo Figueroa Ayala. Pero más allá de eso, el libro nos habla de los aconteceres más relevantes de la región, desde la época prehispánica pasando por el códice indígena número 18 del “Marquesado del Valle” nombre correcto sin eso de Oaxaca, como anota el estudioso Irving -lo que también he investigado y constatado. Continúa por la época colonial, por sus haciendas azucareras de Actopan, El Charco y Cuautlita y de sus primeros esclavos traídos de África. Habla de los insurgentes como Pedro Asencio Alquisiras que combatió en el Estado de Morelos bajo las órdenes de Vicente Guerrero y Nicolas Bravo, y murió en batalla en el pueblo Milpillas del distrito de Tetecala.
Menciona a la escritora escocesa Calderón de la Barca y al norteamericano Brantz Mayer escritor e historiador secretario de la legación norteamericana, también a personajes como el periodista e historiador italiano Adolfo Dollero y lo que ellos tres escribieron sobre el pueblo. Pasa por decretos, documentos, milicia; Juárez en Tetecala, que, por eso es llamado Tetecala de la Reforma. Y llega a los personajes del zapatismo como Modesto Rangel, Felipe Neri, Pedro Saavedra, Rubén Jaramillo.
Su obra de excelente narrativa describe lo que el autor ha vivido, como las tradiciones del pueblo, sus celebraciones, fiestas, festivales de música, bandas hasta Rock, y nos habla hasta de La Hamaca -puente colgante- en el paraje “El Paso” sobre el río Chalma; nos describe de su prosperidad y decadencia después de la Revolución, y de su futuro.
“Un pueblo sin mar” es un libro que narra muchas otras historias y anécdotas, como el casamiento de Pablo Neruda y el divorcio de Pedro Infante en Tetecala; habla del dueño de la hacienda de Actopan en el siglo XIX Don Manuel Sainz de la Peña -mi ancestroquien en ese tiempo descubrió las Grutas de Cacahuamilpa y de los personajes norteamericanos y europeos como la emperatriz Carlota a quienes llevó a esas Grutas dándolas a conocer al mundo.
Su curiosidad por el pasado, llevó a Irving a sentarse a platicar con políticos, lideres, comerciantes, curas y gente de arte y cultura. Así fue como sus conocimientos sobre Tetecala se fueron ampliando, además de la consulta en libros y folletos, en el archivo parroquial.
Irving es un Investigador de la UAEM, doctor en Historia, profesor en la UNAM, especialista en historia regional, política y socio-económica, de México y de América Latina de los siglos XIX y XX. Sus investigaciones se han publicado en revistas especializadas, ha participado como expositor en varios congresos internacionales, como recientemente en San Petersburgo.
Este año, también publicó el libro “Los pueblos de la Tierra Caliente” una historia sobre la región de Tetecala, sus campesinos, caudillos, empresarios entre los siglos XVI y XX.
Sus obras contienen esas historias desconocidas, locales y regionales, con las que se forma la Historia Nacional.
La presentación fue un evento masivo, donde me encontré con mi amigo y colega Julián Vences cronista oficial de Jojutla; con Martín Rangel cronista de Tetecala, y también con muchos de mis lectores que no conocía personalmente, no solo de Tetecala y sus colonias, sino también de Coatlán, Mazatepec y Miacatlán y sus pueblos y barrios.
¡Hasta la próxima!
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.
