Karina Ramírez Villaseñor, posdoctorante Conahcyt en CRIM-UNAM, resaltó la importancia de las redes de apoyo y la solidaridad que existe entre comerciantes de Morelos que en diversos días de la semana, desde hace décadas, venden en mercados y tianguis de la entidad, generando lazos comunitarios.

“Además del importante intercambio de productos, también se tejen lazos de ayuda, solidaridad, amistad e incluso compadrazgo entre los propios comerciantes y en algunos casos con la clientela”, expresó Ramírez Villaseñor a través del suplemento cultural El Tlacuache del Centro INAH Morelos.

La doctorante expresa que “el comercio forma parte de las actividades que están catalogadas dentro del sector informal y es una de las más visibles.

De acuerdo con algunos autores como Teja y López (2013) la economía informal se caracteriza por tener una organización sencilla, sin una extensa división del trabajo entre las personas y por el uso de poca tecnología calificada. Algunos otros como Gayoso (2009) refieren que se trata de toda aquella actividad que no se encuentran dentro del trabajo industrial y asalariado”.

Asimismo, fundamenta lo expresado en el tianguis de Yecapixtla, pues agregó que en este espacio es común encontrar gran diversidad de verduras, frutas y hortalizas que vienen a comercializar algunos de los bodegueros de la plaza Solidaridad de Cuautla y la Ciudad de México. Así como ropa, zapatos y diversos productos para el hogar, donde “el tianguis se convierte en un espacio de encuentro e interacción en el que es posible conseguir productos que no están disponibles en el mercado en el resto de la semana y además, favorece la construcción de relaciones entre las personas que comúnmente acuden a él”.

Aunque dicho tianguis es grande, varios de los comerciantes se conocen a tal grado que llegan a establecer relaciones de vecindad comercial, amistad y en algunos casos incluso de compadrazgo. “Es por eso que el tianguis, además de ser un espacio para el comercio, también favorece la construcción de relaciones sociales”.

Uno de los momentos más significativos, relata la doctorante, es cuando se comparte la comida. Entre los comerciantes, cuando tienen el interés de forjar lazos con sus vecinos, suelen invitarle un taco o un refresco, así como compartir alimentos que hayan preparado en casa. Se convierte en un acto de reciprocidad que fortalece la amistad y compañerismo entre ellos.

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