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EMILIANO ZAPATA, MORELOS.-  “Una señora embarazada, llegamos con la unidad y ya estaba parado el taxi y apenas íbamos a checar a la señora, cuando nació el niño, entonces pues recibimos al niño y es una satisfacción muy padre que hayamos podido ayudar a la señora como al niño”, relató Gonzalo Jiménez Benítez, integrante del ERUM, quien en sus 25 años de servicio dijo que tan sólo con el tono de voz del operador ya identifica la magnitud del auxilio que deben atender.
Señaló que el haber ayudado hace 15 años a una señora a traer a un niño al mundo en un taxi en El Vergel, es una de las satisfacciones más grandes de su profesión.
Mencionó que al llegar a la base del ERUM corroboran que la unidad tenga todo lo indispensable, y verifican que el vehículo esté en buenas condiciones y se van al punto que les ha tocado, en donde están a la espera del llamado.
“Desgraciadamente se ha perdido muchísimo eso –respeto a vehículos de emergencia-, ahora aunque vean que vamos con la luz de emergencia prendida y la sirena, ya no se hacen a un lado, al contrario se pegan atrás de nosotros”, explicó.
De igual manera Jiménez Benítez reconoció que la labor que llevan a cabo es riesgosa, ya que hay eventos donde por la desesperación de la gente han llegado a agredirlos o hasta seguirlos automóviles extraños o simplemente no dejan que hagan su trabajo, por lo que llamó a la ciudadanía valorar el desempeño y no obstruir su actividad.