CUERNAVACA, MORELOS.- Flor de María López Lozada es una policía de la Comisión Estatal de Seguridad Pública del Estado de Morelos. A sus 40 años de edad, es madre soltera, con tres hijos, y reconoce que es difícil hacerse cargo sola de una familia.
Ha dicho a sus hijos que si llega a morir, sea cumpliendo con su deber o por el COVID se vayan a vivir con su abuela a Chiapas, y toda su familia.
Adscrita al municipio de Jiutepec, la oficial descansa 24 horas y trabaja turnos de 24 horas, o más pues “a veces nos encuartelan o nos dejan salir más tarde”. Es decir, en una semana ve a sus hijos cuatro días o menos.
Mientras ella trabaja, sus hijos se quedan solos en casa. La mayor, de 17 años, prácticamente es la mamá de sus dos hermanos: uno de 14 y el más pequeño de cuatro.
“Es difícil, porque tengo que separarme de mis hijos, me cuesta mucho trabajo”.
Sin embargo, asegura que sus hijos no dan lata, “han madurado mucho, gracias a Dios son unos niños tranquilos”. De más pequeños, una vecina se los cuidaba.
La crisis sanitaria por la que atraviesa el país genera miedo en la mujer policía, ya que teme infectarse del COVID-19, debido a que a veces está de servicio en colonias donde se han registrado casos y fallecimientos.
Cuando sale de turno, extrema precauciones para evitar contagiar a su familia, por si lleva el virus en su uniforme. Momentos antes de llegar a su domicilio les habla por teléfono y les dice que no salgan de su cuarto porque va a pasar directo al sanitario a quitarse la ropa y bañarse.
Cada jornada laboral es nueva para Flor de María. Después de que pasa lista y recoge su arma, el comandante le asigna un servicio, que puede ser un patrullaje o vigilancia de algún lugar.
En la entrevista, vía telefónica, la mujer policía explica que custodia un domicilio de una unidad habitacional donde falleció una persona, y ella se encuentra en resguardo desde la calle, con el sol a plomo y sin un sanitario.
“Y pues aquí, a la bendición de alguna persona que nos quiera apoyar y nos dé permiso de pasar a su baño, como mujer, más que nada”.
Está consciente del riesgo que corre al atender una emergencia por inseguridad. Y dice que lo más preocupante para ella no son los delincuentes, es que sus hijos se queden huérfanos y solos.
Sus hijos, a su corta edad, ya saben qué hacer en caso de que su madre fallezca: “le van a hablar a su abuelita y se van todos, los tres juntos, siempre, para allá”, a su natal Huixtla, en Chiapas.
“Platico de todo con ellos. A veces los pongo tristes, pero es mejor la realidad por el trabajo, el riesgo que uno corre”.
“Para mí, mis hijos son todo”, subraya María.
Una mamá con mucho valor
Por: Redacción Ddm
