Para crear el sistema de partidos que tenemos, la democracia mexicana hubo de transitar complejos ciclos históricos. El movimiento del 68 y Corpus Cristi en el 70, algunos los consideran el punto de partida. La reforma política de Reyes Heroles en 1977 es el inicio de la construcción del sistema de partidos que actualmente constituyen el eje de la democracia México.
El material de capacitación “Sistema de Partidos y Régimen Jurídico en México” de la página del tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), da cuenta de las sucesivas reformas habidas: En 1977 se declara a los partidos de interés público; la promulgación de la ley Federal de Organizaciones Políticas y Sociales, y se incorpora la existencia de la representación proporcional. En 1987 el Código Federal Electoral y la cámara de diputados aumenta a 500 legisladores. En 1989 se aprueba el COFIPE y se crea el IFE y el TRIFE. En 1993 concluye el proceso de autocalificación electoral. La autonomía al INE y el Tribunal Electoral es incorporado al Poder Judicial de la Federación en 1996 y se fortalecen las prerrogativas de financiamiento y acceso a medios en 2007. La transición y consolidación democrática se logra en la Reforma Constitucional de 1976 , que da naturaleza jurídica a los partidos como entidades de interés público, así como La Ley General de Partidos Políticos de 2014. Difícil camino recorrido entre fuertes debates e intereses en conflicto.
El Diario de Morelos en una nota de julio 30, destaca que el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC), tendrá un presupuesto de 182 millones de pesos de los cuales los partidos recibirán 96 millones. Será un enorme esfuerzo presupuestario por la crisis de salud y financiera por la que atraviesa Morelos.
El presupuesto que se destina a los partidos por ser entidades públicas es para cumplir sus funciones: articulación de las demandas sociales; reclutamiento, movilización y participación ciudadana; posibilidad de acceder a los cargos públicos; formular políticas públicas y gobernar. Ser oposición. Para esto se les otorga financiamiento público.
En el último ranking de instituciones de Mitofsky, los partidos políticos aparecen en el último lugar en la confianza de la gente. Por lo que no resulta extraño el interés que despertó la posibilidad de que hubiesen candidaturas independientes en las reformas aprobadas por la LXI legislatura federal. La desconfianza a los partidos propició que en 2018 se intentaran registrar más de 1500 aspirantes a puestos de elección como independientes, de los cuales solo 641 lograron la candidatura y únicamente 22 obtuvieron una alcaldía. (Del muy interesante libro: “La Democracia no se construyó en un día” de Lorenzo Córdova y Ernesto Núñez.). La gubernatura para el expriista “el Bronco” fue lo más que se logró en 2015.
Los partidos políticos se concentran principalmente en las elecciones. Olvidan que al ser financiados por la sociedad, tienen la obligación de constituirse en oposición cuando no son favorecidos por el voto. Visitar las páginas de los partidos políticos de Morelos es una clara expresión de su ausencia en el debate político. En ellas no se encuentra posicionamiento sobre los problemas de la sociedad. Es como entrar a una casa vacía, abandonada y sin mantenimiento. Acaso la del PAN demuestra actividad y estructura, pero ajenos al debate cotidiano. En esta época en que la WEB domina prácticamente todos los aspectos de la vida de la comunidad, resulta imperdonable.
Los partidos no tienen interés en ser oposición. ¿En qué gastan las prerrogativas?
El debate y crítica al gobierno sólo las realizan periodistas en algunos medios de comunicación. En cuentas personales en las redes sociales que se regocijan en adjetivos, memes y descalificaciones personales a los actores políticos. Los partidos callan y se convierten en cómplices de la incompetencia de los gobiernos. No son la voz que demanda la sociedad.
Ante el desdén de los partidos por los problemas reales de la sociedad: empleo, inseguridad, pandemia, agua, etc. El silencio es vergonzoso. Simplemente no saben ser oposición.
Norberto Bobbio, el filósofo de la democracia, considera que los partidos son la manera de expresar reinvindicaciones y necesidades de la gente y participar de manera eficaz en la toma de decisiones políticas. Habría que recordárselo a los partidos, incluidos los que están en el poder.
Por:Ariel Homero López Rivera opinion@diariodemorelos.com
