La ONU en su Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo define a la Gobernanza (PENUD, 2000): “Es la forma en que una sociedad se organiza a sí misma para hacer e implementar decisiones: lograr comprensión mutua, lograr acuerdos y acciones.” Las elecciones pasadas dieron como resultado el triunfo de un proyecto político que es la continuación del actual. En el país, el manto moreno conquistó por la buenas o por las malas, la voluntad de una mayoría ciudadana. La democracia es así. Gana quien diseña y aplica estrategias políticas que logran convencer a las mayorías utilizando todos los recursos que tienen a su disposición, sean legales o no.

De una ideología o de otra, los gobiernos modernos tienen que recurrir a estrategias de gobierno para cumplir sus promesas. La gobernanza contiene reglas, instituciones y prácticas que fijan límites y proveen incentivos a los individuos, organizaciones y empresas. Es un poderoso instrumento para poder cumplir con los propósitos.

Conviene entender a la gobernanza como un sistema para gobernar. La polarización que se ha generado en México, demanda de los nuevos gobernantes una enorme capacidad política para encauzar las políticas públicas, que son los rieles sobre los que transitan estrategias, programas y proyectos que buscan resolver los complejos problemas sociales de inseguridad, salud, educación, etc.

El mapa político de Morelos que muestra Morelos Rinde Cuentas, da una clara idea de la dificultad que tendrán los nuevos gobiernos tanto federal, estatal como el municipal, para dar cumplimento a sus propuestas. Los gobiernos municipales obtenidos por la coalición, PAN, PRI, PRD y RSP gobernarán a más de un millón de habitantes de la zona conurbada integrada por Cuernavaca, Jiutepec, Temixco, Xochitepec y la de Cuautla, Yecapixtla y Atlatlahucan.

Huitzilac y Tepoztlán en el norte, E. Zapata, Tlalnepantla y Tlalquitenango en centro y sur del Estado fueron ganados por M. C. El Verde y un independiente en Tepoztlán, sugieren que la gente optó por alcaldes ya no de Morena como en la elección del 2021, donde había arrasado en todo el Estado menos la zona conurbada de Cuernavaca, con excepción de Jiutepec.

Morena ganó la gubernatura, la presidencia de la república, los cinco distritos federales y 7 de 12 diputaciones de mayoría. Será complicado gobernar un estado donde la mayor parte de los ayuntamientos, que es el gobierno cercano a la gente, y en donde la federación ha mantenido una distancia con los municipios, como se deduce de los resultados en inseguridad y en la economía.

Tener como marco de gobierno la Gobernanza, demanda la necesaria convocatoria a todos los sectores de la sociedad. La federación ha limitado a los que no comulgan ideológicamente con ellos. Por lo que dificulta una buena gobernanza que demanda por, definición, el consenso de todas las fuerzas políticas y económicas y sociales de la entidad.

No, no bastan las buenas intenciones mostradas en las promesas de campaña. Para concretarlas, al menos en parte, requiere talento político para hacer converger a tiros y troyanos. El camino de una verdadera y exitosa gobernanza es un camino sinuoso y plagado de obstáculos, pues surgen intereses mezquinos y facciosos.

Lo peor: no hay recetas que permitan generar políticas públicas exitosas. La gobernanza no es un concepto estático. Lleva en si, cambios y nuevos procesos que van cambiando en el tiempo. Vale la pena intentar gobernar en Gobernanza, pues es la forma en que los gobiernos sean eficientes y menos corruptos.

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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