Hoy retomo la columna que dejé de escribir en 1994. Gracias a mi casa que me vuelve a recibir. Me impresiona que en temporada de lluvias, Cuernavaca sufra sequía. Parece que no bastan los 1200 mm anuales que nos caen en el año. Tel Aviv, una ciudad con más de 443 mil habitantes. Cuernavaca 338 mil. Tel Aviv está situada en el semi desierto pero en la costa del Mediterráneo. Tiene una precipitación promedio anual de 673 mm. O sea, la mitad que recibe Cuernavaca. Tel Aviv tenía problemas de sequía y por supuesto Israel. Cuando estudié en Tel Aviv en 1974 tenían poco mas de 3 millones de habitantes. Hoy tienen mas de 8 millones y son autosuficientes en sus recursos hidráulicos. 

Los Israelitas sabían que tenían un serio problema de abastecimiento de agua. Hicieron un plan de largo aliento y lograron una Política Pública que congregó a todas las partes interesadas que algo tenían que aportar. Subrayo que por un lado impulsaron la tecnología. Fundamental era la cultura del agua en las nuevas generaciones. Permitir que las grandes compañías multinacionales y nacionales invirtieran recursos. Capitales que como negocio recuperarán por medio de concesiones los próximos 25 años más o menos. Todo el sistema es costeado por los consumidores. En Cuernavaca sabemos del problema desde hace mucho tiempo. Se pierde probablemente hasta el 60 % por la mala red de distribución; la contaminación enorme de las barrancas; nuestra manera para desperdiciar ya sea vaciando las albercas o dejando la regadera abierta cuando nos bañamos o la llave cuando lavamos las manos o los dientes; las continuas confrontaciones entre los gobiernos municipales y estatales; la mala administración del sistema que impide el pago de energía oportunamente, sin olvidar la corrupción que ha imperado como cultura. 

Por supuesto que si no se inicia un proceso serio, responsable de construcción de una Política Pública del agua en Cuernavaca, estaremos a la deriva una y otra vez ora por sequía, ora por falta de pago a la CFE o por los conflictos políticos o de corrupción. La cuenta la pagaremos los ciudadanos. Y no tendremos agua. 

El primer paso es entender el cómo se construye una Política Publica. Nada sencillo, pues el proceso demanda de una convocatoria a todos los actores que intervienen en el tema: Gobierno municipal, organismo del sistema, gobierno estatal y federal, organizaciones de usuarios, investigadores, académicos, iniciativa privada, ONG’s. En el momento actual no se vislumbra esa posibilidad, pues la fuerzas políticas están confrontadas y no se advierte un liderazgo, indispensable cuando se trata de crear una Política Pública de altos vuelos. 

 

 Ariel Homero López Rivera
opinion@diariodemorelos.com

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