Las medidas arancelarias que Donald Trump ha establecido con distintos países del mundo han supuesto una problemática para el comercio de diversas mercancías y han puesto presión sobre distintas industrias. Una de las que podría verse más afectada es la de los videojuegos, especialmente en su formato físico.
Tras los aranceles impuestos a México, Canadá, China y otros países, los especialistas del mercado temen que esto debilite el mercado de los videojuegos, tanto en la fabricación de juegos físicos como de consolas. Esto podría generar un aumento excesivo en los precios para el público mexicano. La respuesta de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, será aplicar aranceles a los productos que provengan de Estados Unidos.
Aunque estos casos siguen siendo debatidos, estos movimientos generarían un aumento de hasta el 20 o 25% en los videojuegos en formato físico, ya que los títulos de las grandes compañías como PlayStation, Nintendo y Microsoft provienen de Estados Unidos. Al final, quienes absorban ese arancel serán los consumidores. Esta situación podría provocar una disminución en la producción de este formato, que pasaría a tener incluso menos relevancia en las estrategias de las compañías desarrolladoras.
Además, China es una gran productora de electrónica, chips y semiconductores, componentes esenciales para la fabricación de las consolas que dominan el mercado mundial. Sin embargo, Trump busca reducir el impacto de su competidor, y veremos el efecto que los aranceles del 20% sobre este país causarán en los precios.
A pesar de que muchas de estas consolas se ensamblan en México o en otros países, los componentes clave siguen siendo importados de países como China. La dependencia de estas materias primas importadas sigue siendo un factor determinante en los precios finales que los consumidores deben pagar por una consola.
Las consolas ya son productos caros, pues antes de estas problemáticas económicas, ya habían experimentado un aumento en sus precios, lo que las hará aún menos accesibles para el público. Por su parte, los videojuegos en formato físico ya no son lo que alguna vez fueron, representando aproximadamente el 20 o 30% de las ventas, y siendo desplazados por su contraparte digital.
El futuro inmediato parece incierto para los consumidores, quienes tendrán que adaptarse a esta nueva realidad económica, que afectará su disfrute y capacidad adquisitiva dentro del mundo de los videojuegos.
