El primero de mayo de 2019 se publicaron sendas reformas a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, reglamentaria del apartado B del artículo 123 constitucional. Ambas reformas prevén la elección de las directivas sindicales por medio del voto directo, personal, libre y secreto. Esto quiere decir que las votaciones a mano alzada y por delegados, que eran mecanismos empleados por las dirigencias sindicales para mantenerse en el poder, ya no podrán utilizarse. Estos nuevos mecanismos de elección han puesto en jaque a todas las dirigencias sindicales del país que se resisten a la democratización. 

El caso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es emblemático. Un sindicato cuya cercanía a los partidos políticos le permitió a sus líderes perpetuarse en el poder y gozar de impunidad, en detrimento de los derechos de los trabajadores y de la calidad de la educación en nuestro país. Elba Esther Gordillo por ejemplo, se mantuvo al frente de la organización sindical durante 24 años y utilizó al sindicado como una maquinaria electoral que puso al servicio del PRI y del PAN. El servicio que le dio al PAN en la elección de 2006, le permitió colocar a su yerno, Fernando Gonzáles Sánchez, como Subsecretario de Educación Básica en la SEP. La suerte de Elba Esther terminó en el sexenio de Peña Nieto, cuando fue recluida en la cárcel acusada de operación con recursos de procedencia ilícita.  

La democratización el SNTE es una tarea pendiente para el actual secretario general, Alfonso Cepeda Salas, quien concluye su periodo en 2024. A él le corresponde organizar las elecciones para la renovación de las secciones sindicales del país; hasta ahora solo se ha podido realizar 10. En el caso de la sección 19 del estado de Morelos, el periodo de Gabriela Bañón debió haber concluido en noviembre de 2019, por lo que la emisión de la nueva convocatoria ya va atrasada 2 años y medio. Esto implica que los maestros de Morelos aún no han experimentado la verdadera democracia sindical, a través del voto universal y secreto. Hasta el momento se escucha de varios tiradores para la nueva dirigencia de la sección 19, entre los que destacan Fernando Salgado Delgado, Felipe Castro Valdovinos, Felipe Domínguez Alarcón, Paul Pliego Escobar y Joel Sánchez Vélez. La mayoría de ellos con vínculos con el oficialismo desde hace mucho tiempo. 

Los maestros de Morelos enfrentarán una prueba de fuego, porque desafortunadamente no solo se trata de hacer cambios legales o estatutarios para acceder a la democracia sindical, se trata de que los maestros entiendan la importancia de participar en el proceso de elección y de que elijan líderes que los representen dignamente y al mismo tiempo, tengan un verdadero compromiso con la educación de nuestros hijos. Esto no es fácil, tan solo hay que recordar lo sucedido en el sindicato de petroleros, donde el presidente Obrador incluso organizó una presentación formal de los candidatos en la conferencia mañanera. A pesar de todo lo que se sabía de la corrupción del dirigente Carlos Romero Deschamps, los trabajadores petroleros terminaron eligiendo a uno de sus incondicionales, Ricardo Aldana Prieto. Ojalá que el síndrome de Estocolmo no se repita en el magisterio morelense.

Por: Cristian Campos Contreras / ccamposcontreras@yahoo.com.mx


Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.


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