De acuerdo a una encuesta de El Financiero publicada la semana pasada, MORENA y su coalición se llevarían este año cuatro de las seis gubernaturas en disputa: Oaxaca, Quintana Roo, Hidalgo y Tamaulipas. La diferencia en Oaxaca y Quintana Roo respecto al competidor más cercano es de 17 y 15 puntos, respectivamente. En Hidalgo y Tamaulipas la diferencia es de 9 puntos, por lo que se antoja difícil la remontada en los 4 estados. Oaxaca e Hidalgo son actualmente priistas, y Quintana Roo y Tamaulipas son panistas. De todos, el más emblemático es Hidalgo, donde no conocen la alternancia de partidos.

En Aguascalientes y Durango aventaja la alianza PAN-PRI-PRD, aunque la diferencia en Durango es de solo cuatro puntos sobre MORENA. El PAN conservaría Aguascalientes y Durango, bastiones en los que MORENA no ha logrado penetrar con suficiente fuerza. Todavía pueden pasar muchas cosas de aquí a la elección, pero de concretarse este resultado, MORENA y sus aliados (PVEM y PES) tendrían el control de 22 entidades federativas, que representan el 59 por ciento de la población total del país.

Por su parte, la oposición gobernaría 10 entidades: 6 del PAN, 2 de Movimiento Ciudadano y 2 del PRI. Estas entidades aglutinan 41 por ciento de la población total, donde el Estado de México representa 7 por ciento. La debacle de la oposición es escandalosa, considerando que MORENA obtuvo su registro como partido apenas en 2014. En solo 8 años, el partido fundado por el presidente Obrador detenta la Presidencia de la República, la mayoría en ambas cámaras del Congreso y muy cerca de tener 20 entidades federativas. Solo el PRI ha logrado obtener tantas gubernaturas como MORENA, nótese que el PAN tuvo en su mejor momento 11 gubernaturas.

El PRD está prácticamente extinto, en las elecciones de 2021 perdió su registro en 15 entidades. Con dos gubernaturas, el PRI se jugará su relevancia política en el Estado de México en 2023. Este partido cometió dos errores estratégicos. El primero fue haber caído en el juego de Claudio X González para sumarse a esa quimera denominada Va por México, que solo le apuesta a la aritmética electoral. El segundo fue su falta de firmeza en la posición ideológica. En diciembre de 2021, la Asamblea del PRI definió al partido como de centro izquierda, incluso Rubén Moreira declaró “le dimos una patada al neoliberalismo”. Meses más tarde votaron en contra de la Reforma Constitucional en Materia Energética, dándole la espalda a la CFE buscando favorecer a las empresas privadas extranjeras.

El único partido de oposición que ha logrado un crecimiento durante este sexenio ha sido Movimiento Ciudadano, y en estados muy importantes: Jalisco y Nuevo León. Este partido ha logrado capitalizar a un electorado que no se identifica con ninguno de los dos extremos del espectro político, MORENA y Va por México. Así es que la gran incógnita para este partido es si competirá individualmente en 2024 o se coaligará con PRI-PAN-PRD. La respuesta desde el punto de vista electoral es obvia, sin embargo, los intereses económicos golpeados en esta administración buscarán seducirlos para formar parte de la coalición y buscar detener a MORENA a cualquier precio.

Por: Cristian Campos Contreras

ccamposcontreras@yahoo.com.mx


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