Muchas personas piensan que la calle de Salazar en el centro de Cuernavaca lleva ese nombre en honor al general zapatista Amador Salazar Jiménez, quien nació en el barrio de Gualupita en 1868, primo de Emiliano Zapata, pero no es así, la calle lleva el nombre de otro personaje de nuestra historia, pero que es poco conocido. 

El cambio de nomenclatura de las calles de Cuernavaca ocurrió mediante un proyecto propuesto por el polígrafo Cecilio A. Robelo, que planteó utilizar en las calles de Cuernavaca los nombres de los héroes de la Independencia de 1810 y de la Reforma de 1859, así como de científicos y poetas, como póstumo homenaje y que no fueran olvidados por las nuevas generaciones. El periódico “El Correo de Morelos” editado por Don Eugenio J. Cañas publicó el Decreto del Gobierno del Estado el 13 de mayo de 1881 con el que se le cambió el nombre a las calles. Amador Salazar en ese entonces contaba con 13 años de edad.

En realidad, esta calle lleva el nombre de un destacado militar mexicano, Carlos Salazar Ruiz (1829-1865), quien nació en Matamoros, Tamaulipas. Estudió en el Heroico Colegio Militar en donde fue compañero de Miguel Miramón y Leandro Valle. Durante la intervención norteamericana de 1847 participó en la batalla de Churubusco, siendo herido de una pierna, por lo que en convalecencia vio cómo entraba el ejército enemigo a la Ciudad de México. En 1854 se unió al Plan de Ayutla, para derrocar al Dictador Antonio López de Santa Anna, por lo que luchó junto a Juan N. Álvarez e Ignacio Comonfort. Salazar peleó también en la Guerra de Reforma, llegando a ser teniente y miembro del Batallón Moctezuma y en el de Rifleros de San Luis Potosí. Durante la intervención francesa peleó en Veracruz y en la batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862, por lo que fue ascendido al cargo de coronel. También participó, al año siguiente, en la batalla de Puebla en donde el Ejército Mexicano fue derrotado por los franceses; en ese hecho de armas Salazar por poco es capturado, pero logró fugarse a la Ciudad de México. Posteriormente acompañó a Juárez durante su gobierno itinerante, fungiendo como su escolta, por lo que el presidente lo ascendió al grado de general. Posteriormente se trasladó a Michoacán en donde luchó junto al ejército de occidente. Asimismo, de manera provisional, se hizo cargo del gobierno de ese estado. Más adelante, junto con Vicente Riva Palacio y José María Arteaga conformaron el Ejército del Centro e hicieron frente a las fuerzas imperialistas del general Ramón Méndez. En una operación realizada en la hacienda de Santa Ana Amatlán, Arteaga y Salazar fueron traicionados por algunos de los suyos, por lo que fueron capturados por las fuerzas imperialistas y llevados a Uruapan en donde fueron pasados por las armas el 21 de octubre de 1865, por lo que se conocen como “Los Mártires de Uruapan”.

La calle Salazar inicia en la barranca de Amanalco, en donde se une mediante un puente con las avenidas Cuauhtémoc y Atlacomulco. En la antigua Cuauhnáhuac era la entrada y salida del lado Este de esta población, ahí existía un puente colgante que los tlahuicas cortaron al enterarse que se acercaba el ejército encabezado por Hernán Cortes, acompañado de guerreros tlaxcaltecas el sábado 13 abril de 1521. En ese mismo punto termina la calle que lleva el nombre del naturalista alemán Alejandro Von Humboldt. 

La calle de Salazar es bastante inclinada y lleva hasta la parte trasera del Palacio de Cortés, y es precisamente por ahí que ingresaron las tropas del general Manuel Asúnsulo, con 800 hombres del general Ambrosio Figueroa para tomar pacíficamente la ciudad la tarde del 21 de mayo de 1911.  Esto se debió al temor que le tenían a Emiliano Zapata “ciudadanos y comerciantes respetables” de Cuernavaca que convencieron en Iguala a Ambrosio Figueroa para que los protegiera y ocupara el estado. 

En esta calle se establecieron en el siglo XIX diferentes casas, vecindades y negocios, como la imprenta América, de la familia Garduño, o “El Fenix”, así como las tortas de Pepan, en donde iniciaron, ya que posteriormente se cambiaron al centro. La Orquesta de Vicente Zuazo y Clemente Ojeda, este último era el secretario del sindicato de músicos de Cuernavaca. En esta calle también se establecieron grupos de mariachis. 

El 22 de febrero de 1945, el padre Armado Vargas Caraza, inició en esta calle la escuela militarizada Cristóbal Colón, la cual dirigió hasta su muerte el 5 de octubre de 1986.

En esta misma calle se encuentra el “Centro Cultural Infantil La Vecindad”, la cual se encuentra en un inmueble construido en 1900 y que por muchos años funcionó como vecindad para muchas familias de la ciudad. En 1996 se restauró para que funcionara dicho centro cultural.

Actualmente, en esta calle, se encuentran las oficinas del Poder Judicial de la Federación y ojalá que las autoridades municipales consignen en la nomenclatura el nombre completo del general Carlos Salazar Ruiz.  

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp