La semana pasada hablaba sobre la historia de la biblioteca Miguel Salinas (“La desventurada”) y los cambios que ha tenido, además de la desaparición de sus acervos antiguos y recientes. Continuando con esta historia, agrego lo siguiente:
Los bibliotecarios coordinadores o directores de la biblioteca de 1930 a 1950 fueron: el profesor Agustín Güemes Celis, el profesor Salvador Rojas Rodríguez, José Juan Tablada (hasta 1944) y la señora Sabina Sánchez viuda de Villa, que trabajó de 1934 a 1950 en la institución.
Durante el periodo del Lic. Jesús Castillo López (17 de mayo de 1942 al 16 de mayo de 1946), a quien atribuye Valentín López González (Cuernavaca. Visión retrospectiva de una ciudad.1966), ser el creador de las bibliotecas públicas del estado de Morelos, “La desventurada” se muda de los bajos del Palacio de Cortés a la esquina de Netzahualcóyotl e Hidalgo, domicilio de la escuela Secundaria Revolución Social No. 5, “a partir de este momento, la Biblioteca Pública perdió muchos valiosos libros en el traslado y acondicionamiento”. Esta es la segunda merma, pérdida y extravío del acervo de “La desventurada” bien documentada. A diferencia del primer saqueo que tardó casi 20 años, de este segundo saqueo no puede precisarse el arco cronológico.
Uno de los directores que tardaron más al frente de “La desventurada” fue don Bernabé L. de Elías, de 1944 a 1958, cuando le sucede  el profesor Gualberto Castañeda Linares, que todavía era director en 1966.  Ya en 1944, cuando es director el insigne poeta José Juan Tablada, introductor del japonismo en la literatura mexicana, quien empieza como director desde el día 15 de marzo, él mismo comenta al gobernador Jesús Castillo López que el local al que planeaba mudarse la biblioteca reunía las condiciones del uso al que se le destina: buena luz, ventilación y gran espacio, así como un salón adecuado para exposiciones y conferencias.
“La desventurada” vuelve a mudarse, ahora lo hará al antiguo salón Renovación, que era entonces un salón de bailes, sitio en Rayón y Comonfort en los primeros días de 1946 y el dos de mayo fueron puestas a disposición del público sus instalaciones. Se mejoró el inmueble y se aumentaron libros a su acervo gracias a la cooperación de algunos vecinos de Cuernavaca.
En estos años que referimos ocurren sucesos muy relevantes a la biblioteca: por Decreto No. 50 del 9 de enero de 1952, “La desventurada” pasó a depender del Instituto de la Educación Superior del Estado, hoy UAEM y en el considerando de ese decreto, se menciona que la biblioteca, ubicada ya en la esquina de Rayón y Comonfort, sin hacerse mención de a partir de qué año o qué fecha se había mudado allí, debía ser consultada por los alumnos del Instituto de la Educación Superior y que una Dirección técnica de la biblioteca , en consulta previa con los catedráticos puede o debe establecer cuáles son las obras que faciliten el trabajo a los estudiantes, así como la urgencia de formar un archivo histórico de las obras publicadas sobre el estado de Morelos, constituir una hemeroteca ( segunda referencia a esta institución) y centralizar todas las obras que se encuentran en el estado sin clasificar.
De acuerdo con el mismo Decreto, los enseres, muebles, libros y revistas que se encontraban en la biblioteca, pasaban a formar parte del patrimonio del Instituto de la Educación Superior, por lo que se renombró como “Biblioteca pública de Morelos, dependiente del Instituto de la Educación Superior.”
En ese mismo año de 1952, en gira del candidato Adolfo Ruiz Cortínez, se escoge a “la desventurada” para realizar varias mesas redondas sobre los problemas de Morelos, por lo cual se dio la “descabellada disposición” de que el salón de “La desventurada” quedara libre, por lo cual el edificio fue totalmente desalojado.
Consecuencias: cierre de “La desventurada” por más de un año sin dar servicio al público (y este es su segundo cierre temporal), aunque VLG dice literalmente que “se aprovechó este incidente para reacondicionar el mobiliario y reiniciar la catalogación”. Sin embargo, no tenemos noticia de la pérdida de libros, pero podríamos suponerla o sospecharla.
Al crearse la Universidad de Morelos, en su Ley Constitutiva y reglamentaria de la Universidad de Morelos, que data del 15 de abril de 1953, en el capítulo 75 menciona a la biblioteca como una dependencia de la universidad, que se llamaría “Biblioteca pública dependiente de la Universidad de Morelos” y que tendría un director nombrado mediante una terna a propuesta del rector. A raíz de la publicación de esta ley se reinaugura la biblioteca y se le agrega el nombre de “Biblioteca Central Miguel Salinas”.
¿Cuándo y cómo se hicieron las obras artísticas que adornan esta Biblioteca? En la pared poniente hay un mural que se inició en 1951 por el veracruzano Norberto Martínez Moreno, en ella trabajó hasta 1954, en que se concluyó después de múltiples vicisitudes, entre las cuales se cuentan las aportaciones pecuniarias del propio pintor para la obra y el haberla hecho solo, sin ayudantes y sin sueldo alguno. Se llama “La aportación que la región de Cuauhnáhuac dio a lo que actualmente se conoce como la cultura mesoamericana”, lo que se refiere sobre todo al papel amate y al algodón, muy destacados en la obra.
En 1955, se elabora un mural de mosaico veneciano, de arte modernista por el  surrealista Shum Prats y como donación de republicanos residentes en Cuernavaca, a iniciativa de Justo Tur,  para celebrar  los 350 años de la publicación de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. En él se representa a Don Quijote enfrentado a los molinos de viento.
Mis recuerdos de estos murales casi se diluyen en la memoria, como también se diluyen los recuerdos de mis estancias en ella. Recuerdo bien que a la izquierda de la entrada estaba el mostrador, donde también se encontraba el escritorio del director.  Al iniciar una consulta, la empleada principal por las tardes, una anciana de unos 80 años, sacaba la Enciclopedia UTEHA para hacer una simple consulta. Los estantes estaban alrededor, en el muro de la izquierda desde la entrada y todo alrededor, cubiertos por un alambre de gallinero.
Recuerdo también que hacia 1983-84, de repente al llegar un día, ya no estaban ni esos estantes ni tampoco el acervo usual, al que llamaré tradicional o antiguo. Había en cambio ya estanterías de metal, más contemporáneas y al preguntar a una de las empleadas de apellido Bahena, me respondió que en adelante solo habría libros editados a partir de ese año en “La desventurada”. (Continuará)
jLa Biblioteca Miguel Salinas se mudó al edificio de Rayón y Comonfort en los años cuarenta, en lo que era el antiguo Salón de bailes “Renovación”.Del cronista

Por: Eduardo Bello Ocampo / bellocampo@yahoo.com
 

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp