Nicolás Maduro Moros, nacido en Caracas el 23 de noviembre de 1962, pasó de un origen humilde en una familia trabajadora a convertirse en una de las figuras políticas más controvertidas de América Latina. Antes de incursionar en la política, Maduro condujo autobuses del Metro de Caracas, donde rápidamente se destacó como líder sindical entre sus compañeros de ruta. 

Su carrera política despegó en los años 90, cuando se integró al movimiento liderado por Hugo Chávez tras el indulto que este recibió tras un intento de golpe de Estado. Su lealtad y compromiso con el chavismo lo llevaron a ocupar escaños en la Asamblea Nacional y, con el tiempo, a presidir la cámara legislativa. A partir de 2006 fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores y, en 2012, asumió la vicepresidencia de Venezuela, consolidándose como una pieza clave dentro del círculo de poder. 

Tras la muerte de Chávez en 2013, el entonces canciller fue designado por su mentor como el candidato a sucederlo. Con el enorme respaldo electoral heredado del fallecido líder, Maduro ganó la elección presidencial por un margen estrecho, iniciando un mandato que estaría marcado por graves desafíos. 

Durante su gobierno, Venezuela enfrentó una severa crisis económica y social: hiperinflación, escasez de bienes básicos y un éxodo masivo de millones de ciudadanos. La oposición y varios gobiernos extranjeros denunciaron irregularidades en procesos electorales y acusaron al régimen de violaciones a los derechos humanos, lo que profundizó el aislamiento internacional del país. 

En un intento por sortear la pérdida de mayoría en el parlamento en 2015, Maduro promovió la conformación de una Asamblea Constituyente en 2017, espacio criticado por la comunidad internacional por su falta de legitimidad democrática. A lo largo de su gestión también enfrentó protestas callejeras y fuertes tensiones políticas internas.

Además de los conflictos políticos, su mandato fue señalado por opositores y algunos agrupamientos internacionales por la represión de disidentes y la gestión del aparato estatal con fines partidistas. Durante ese período, Maduro estrechó vínculos con aliados como Cuba y otros gobiernos afines, aunque también enfrentó sanciones económicas. 

Esta historia de ascenso desde la conducción de autobuses hasta la presidencia refleja una trayectoria compleja, marcada por la fidelidad a Chávez, la acumulación de poder político y la gestión de profundas crisis internas que definieron la Venezuela contemporánea. 

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