Este sábado por la mañana, un grupo de 21 peregrinos de diferentes edades cruzó la ciudad de Cuernavaca, en el estado de Morelos, en su ruta hacia el Santuario del Señor de Chalma, ubicado en el Estado de México. 
La caminata, que forma parte de una tradicional peregrinación que tiene como fin llegar al santuario para el Miércoles de Ceniza, ha sido especialmente significativa este año debido a las vivencias de los peregrinos durante su recorrido. 
Martín García Flores, uno de los integrantes del grupo, compartió con emoción cómo se ha desarrollado el viaje. El recorrido comenzó el jueves a las 02:00 de la madrugada desde su punto de partida, en Tlaxcala, y el objetivo es llegar al Santuario de Chalma antes del Miércoles de Ceniza, el próximo 5 de marzo. 
García Flores comentó que todos los miembros de la peregrinación, que está conformada exclusivamente por varones, se sienten agradecidos por la paz y seguridad experimentadas durante el trayecto. 
“Este año no encontramos personas malas en el camino”, destacó García Flores. Para él y los demás peregrinos, el camino estuvo lleno de momentos de reflexión y gratitud, ya que no tuvieron que enfrentarse a situaciones de violencia o delincuencia, a diferencia de otros años. En su recorrido desde Tlaxcala hasta la ciudad de Cuernavaca, los peregrinos recibieron la colaboración y simpatía de los automovilistas, quienes se mostraron amables y respetuosos durante su travesía.
El grupo de peregrinos también llevó consigo dos imágenes del Señor de Chalma, las cuales fueron rotadas entre los miembros a lo largo del recorrido. Una de estas imágenes está bordada en un lienzo y en ella se puede leer la inscripción: “Peregrinación a pie. Tenancingo, Tlaxcala”. Este símbolo de fe y devoción ha sido parte fundamental del viaje, ya que representa tanto un compromiso personal como una muestra de la tradición que ha perdurado por años. 
La peregrinación hacia el Santuario del Señor de Chalma es un acto de fe que, año con año, reúne a miles de creyentes que recorren largas distancias a pie, enfrentándose a las adversidades del camino con esperanza y devoción. 
El trayecto no sólo es un desafío físico, sino también espiritual, pues muchos de los peregrinos consideran que el esfuerzo personal y la comunidad que se forma durante el viaje son un medio para acercarse más a Dios. 
Este grupo de 21 peregrinos, que se distingue por su unidad y determinación, es un reflejo de la devoción que caracteriza a los miles de mexicanos que todos los años emprenden el camino hacia Chalma. 
Para ellos, el viaje es una forma de renovarse espiritualmente y de pedir al Señor de Chalma por la paz, la salud y la protección de sus seres queridos. Sin duda, este peregrinar representa una de las tradiciones más profundas y significativas del pueblo mexicano.

Salvador Rosas /  salvador.rosas@diariodemorelos.com 
 

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