A lo largo de los últimos meses he escuchado, leído y visto muchas protestas contra los negocios, tiendas y empresas chinas que se instalan a lo largo y ancho de Morelos… Viví la amarga experiencia allá en las décadas de los 60 hasta los 80 por haber comprado, regalado o recibido algún producto de origen chino entre vestuario, calzado, objetos, juguetes y más… La decepción pronto llegaba, pues pese a lo visto sos siempre resultaban con defectos y de mala calidad por lo cual, prácticamente todos pasaban a ser parte del ‘úsese y tírese’… En mis andares por distintos espacios de Morelos, México y el mundo, sorprendía ver a muchas personas mujeres y hombres procedentes de China, quienes todo lo retraban o videogrababan, lo cual me llamaba la atención… En algún momento por rumbos de Italia en la Plaza Santa Cecilia de Venecia, establecí buena relación con una pareja de chinos con muy buen español en su hablar lo cual nos permitió identificarnos no sólo como turistas, sino prácticamente ellos también como periodistas por el trabajo que cumplían y yo por mi vida dedicada a esta noble y ahora peligrosa actividad… Me cuestionaron y “medio me sacaron la sopa”; yo hice lo mismo y les saqué una interesante verdad: Las fotografías y los videos de todo, eran para el gobierno que luego de procesarlas las esparcían a distintos destinos para analizar, estudiar y en caso que así lo decidiera la autoridad sacar copias y reproducirlas por miles como imágenes, objetos, artesanías, vestuario, alimentos y frutos especiales; comidas y mucho más que con el tiempo, China los reprodujo para venderlos en el mundo… Así las cuestiones, esparcidos por diversos países estas personas como trabajadores fueron los que llevaron lo necesario para que China se convirtiera en un reproductor de todo lo expresado y más para distribuirlo y venderlo en el mercado internacional… Al paso de los años entre los 80 y 90 el gobierno chino se dio cuenta que sus productos chatarra eran repulsados por lo cual se obligaron a mejorar la calidad y cantidad de los mismos, no sólo de o los que se venden en los mercados, sino los que ahora se venden y transitan en la industria electrónica, automotriz, fotográfica, telescópica, de armamento y quién sabe cuanto más… Todo lo anterior lo refiero, porque me negué por sistema volver a entrar para comprar productos en tiendas chinas, salvo de vez en cuando tomar algún sabroso alimento en restaurantes o plazas donde son expendidos y servidos con generosidad en sus raciones, generalmente con muy buen color y sabor… Entre ellos menciono sus ricos pescados, mariscos y verduras crudos que llevados al cocinero éste los prepara de excelencia para ser disfrutados en la mesa junto con los variados postres, algunas bebidas, caldos y sopas chinos y creo, que el mejor platillo de todos es el sabroso ‘pato laqueado’… ¡Cuánta ricura…! Recientemente fui a uno de estos lugares por los rumbos de la Glorieta la Luna sobre Plan de Ayala y por recomendación de dos de mis hijos, entre a un restaurante chino ubicado exactamente donde antes estuvo la panificadora La Luna… Sorpresa de sorpresas, limpieza, atención, calidad, sencillez, elegancia y gran surtido de alimentos para disfrutar a muy bajo precio… Tras ese ‘banquete’, pude detectar que en ese edificio todo parece indicar ahora propiedad del empresario, la empresa o el corporativo chino hay un inmenso almacén de tres niveles que expende cientos o tal vez miles de productos que según me pude percatar, son consumidos por gente como yo pero también, por el rato que ahí estuve por mercaderes de distintos espacios y comercios de Cuernavaca… Las protestas y reclamos que hace Mario Lara López, quien encabeza la Coa lición de Líderes de Comerciantes del Estado de Morelos, y el dirigente de la Canacope, Humberto Bahena Rodríguez pueden tener razón, pero para el ‘pueblo pueblo’, esos miles de productos y alimentos a precios accesibles resultan un atractivo para adquirirlos y disfrutarlos… Ni modo, la competencia de mercado existe y lo único que se tiene que cuidar es que esos nuevos mercaderes que se multiplican en forma creciente paguen sus aranceles de importación y cumplan con sus impuestos fiscales… Por cierto, cuando Trump amenazó a México con aranceles por la cuestión de los productos chinos, Claudia Sheinbaum anunció impuestos especiales frente a lo cual, los negocios con razón social “por China”, sólo les cambiaron de nombre y ahí murió lo de los impuestos… ¡Cuánta sabiduría china! ¡Hasta mañana que será un día más!

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