Postal: ¡Gracias doctores Eloy Monge y Carlos Lupián..! Con fuerte dolor a la altura de la parte bronquial con inclinación hacia el lado derecho, resistí en el vuelo urgente de retorno Houston-México y de ahí en llegada nocturna a Cuernavaca... Solicité a mi amigo y médico familiar Eloy Monge, su atención por lo que yo llamé: “dolor bronquial”… Aguanté esa noche creyendo en mi equivocado autodiagnóstico del tal dolor que me mantuvo con todas las incomodidades a la media mañana del día siguiente lunes 3 de julio, nuevamente me comunique con el doctor Monge, quien llegó a casa, me auscultó y sin más me dijo “¡tienes un problema de vesícula..!” Reflexionó con relación a las casi 48 horas transcurridas y con energía me dijo a manera de orden: ¡Vámonos al Hospital..! Este Paciente imprudente e impertinente que fui yo, puso como pretextos entre otros, lo de los exámenes necesarios, que si la sangre, que el cardiovascular, que la orina y quién sabe cuánto más, recordando al médico internista Ulises García García con quién periódicamente me he hecho mis revisiones anuales, y tontamente dije que él tenía mi expediente y que me hiciera los exámenes actualizados… Eloy insistió, se desesperó, aflojó y en efecto, hasta el día siguiente martes 4 de junio, a temprana hora fui a lo de los exámenes en la clínica del médico Ulises, para ser atendido de emergencia, hasta donde fue posible, pues en el curso del procedimiento me entró tal escalofrío incontenible, que me vinieron convulsiones y estertores que según oí, era taquicardia, luego de lo cual fui cubierto para tratar de controlar los temblores y el tremendo frío… Estaba yo en trance de un posible problema cardiovascular por lo cual, ahí mismo fui inyectado de emergencia… El traslado fue inmediato por orden y recomendación del médico Ulises, al Hospital (Sanatorio) Guadalupe, donde acusado, ya me esperaba el doctor Eloy Monge, quien telefónicamente dialogó con el médico Ulises… Mi Esposa escuchaba la conversación; simplemente el Médico Internista le dijo al médico Eloy, que ya me había dicho que tenía una piedra en la vesícula, “pero ya sabes que es un viejo muy necio” …En efecto, el Internista un año antes detectó la piedra de mis dolores y angustias en la vesícula y me advirtió del tremendo dolor que causaría si la obstruía… Mi descuido y tal vez terquedad me llevaron a esa circunstancia... A las 3:30 de la tarde entré al quirófano, donde fui despojado de una simple bata hospitalaria y cubierto “en mis vergüenzas” por una pequeña sábana, fui recostado en la mesa de operaciones… A la derecha, aún sentado el doctor Eloy Monge con toda tranquilidad y sencillez me dijo: “Pablo, te voy a operar por Laparoscopía, pero si hay necesidad de abrir tendré que hacerlo” … Para ese momento habían transcurrido más de 72 horas de mi automentira y autodiagnóstico de mi dolor bronquial, que me tenía ahí a punto de ser intervenido de la vesícula… Con su sapiencia y atenciones, el atento doctor Carlos Lupián, quien ya me había visitado en la habitación que me asignó en su Sanatorio (Hospital) Guadalupe, en la Avenida Morelos frente a la Escuela Enrique Pestalozzi de Cuernavaca, de pie junto al doctor Monge aseveró y respaldó la decisión de su compañero médico, ante lo cual simplemente recuerdo haber dicho: “Doctor, haz lo que tengas que hacer, estoy en tus manos”... Debo decir que los dos son grandes médicos de reconocida fama pública en Cuernavaca, por su sapiencia, experiencia y trascendencia, tanto en nuestro Estado como en otras latitudes… A mi izquierda, se encontraban la instrumentista Graciela Mendiola y la enfermera ambulante Guillermina Valentín... En ese lapso entró una persona que pasó rápidamente por atrás de los dos médicos para llegar hasta la cabecera de la mesa de operaciones, donde sin yo verlo, con precisión fui explicado que era el anestesiólogo Oswaldo Miranda, quien sin más ni más empezó a hacer algo, me pusieron un catete intravenoso con una manguerita que prendía de una bolsita transparente… Algo me habían dado… El Anestesiólogo simplemente preguntó: ¿Cuántos años tiene..? ¿A qué es alérgico..? ¿A qué es adicto..? Y 2 ó 3 cuestiones más... Mis respuestas fueron inmediatas y sólo alcancé a escuchar cuando dirigiéndose al médico Eloy le dijo: ¡Te doy 2 horas..! Mi computadora mental interpretó que el doctor Eloy Monge Montiel sólo dispondría de ese tiempo con mi cuerpo anestesiado... Mi despertar fue aproximadamente a las 7:00 ó 7:30 de la noche… (Continuará…) ¡Hasta mañana que será un día más..!

 

Pablo Rubén Villalobos
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