Postal: Fueron multitudinarios… Como parte de nuestras tradiciones, lo del Miquixtli o Día de Muertos proviene de tiempos ancestrales, tras los orígenes de los pueblos nahuatlacos, como veneración a los que se fueron lo cual se extiende a nuestros pueblos autóctonos o indígenas en nuestro País… No hay etnia que no preserve ésta significativa tradición… Desde luego, tenemos pueblos singulares por cómo recuerdan los dolientes a sus muertos… Aquí dejamos a Mixquic, por rumbos de Milpa Alta en la CDMX; Tzintzuntzan en Michoacán; Taxco por Guerrero y Ocotepec en Morelos por sólo mencionar algunos… Hoy en el marco de la tradición, ésta se convierte en celebración, sin llegar al extremo extranjerizante del Halloween… Por estos Días de los Muertos, recordamos los grandes duelos que por varios días, fueron multitudinarios por los extintos en su respectivo momento… En Mazatepec, en tiempos del segundo tercio del Siglo pasado, gran duelo con miles de campesinos, vecinos, habitantes y decenas de familiares, el velorio duró 3 días, tiempo durante el cual quienes conocieron a Donaciano Toledo Olmedo, hicieron gran procesión en su cortejo, para sepultarlo en su Panteón, donde no cupo la gente que se dio cita… Por Cuernavaca, recordamos los 3 días de duelo y velación, por la muerte del obispo Sergio Méndez Arceo, cuyos acompañantes no tuvieron cupo en relevo durante 72 horas en el atrio y los entornos de la Catedral de Cuernavaca… Otro de los grandes duelos, de 2 días, con gran presencia de miles de acompañantes y dolientes, fue por la muerte de doña Gloria Almada de Bejarano, esposa del gobernador Armando… La misma circunstancia se repitió durante 4 días, tras la muerte del joven Antonio Riva Palacio Than, hijo de doña Macaria y don Antonio el gobernador del Estado, quienes entonces, transitaban en misión diplomática por parte del Congreso de la Unión, por Bilbao en Portugal, lo cual motivó que el duelo quedase pendiente durante esos 4 días, hasta la llegada de los padres por cuestión de los vuelos internacionales; el día del cortejo, la asistencia fue muy grande entre acompañantes, curiosos, amigos y dolientes… Debemos citar aquí otro de los grandes duelos, cortejos y sepelio, el de don Armando Vargas Caraza, el Padre Armando, cuyo duelo tuvo como espacio los patios de la Escuela Militarizada Cristóbal Colón, que fueron insuficientes para recibir a los miles de personas de Cuernavaca, del interior del Estado, del País, de Europa y otras latitudes, quienes llegaron para despedir al bondadoso fundador de La Colón… También tuvo muy largo duelo con miles de acompañantes para despedirlo, quien fuera alcalde de Cuernavaca, Alfonso Sandoval Camuñas, siendo diputado federal y un gran prospecto para la gubernatura morelense, a quien a temprana edad lo alcanzó la muerte… Son estos sólo algunos de los grandes duelos de personajes que tuvieron presencia y reconocimiento por parte de la gente de nuestro Estado y otras latitudes… Que conste, por los 6 que hemos referido, amén del sentimiento lastimado de los familiares dolientes, quienes en su mayoría derramaron lágrimas, de los otros asistentes entre los funcionarios, políticos, amigos, vecinos, compañeros y lo más importante, mucha gente del pueblo, en lo personal los vimos también enjugar o derramar sus lágrimas, incluso algunos entre mujeres y hombres con llanto, invocaciones y oraciones por el descanso eterno de esos muertos, a quienes hoy, junto con muchos más, entre ellos los de Usted, los nuestros y los míos, solamente podemos pedir a Dios… ¡Que descansen en paz! ¡Hasta mañana que será un día más..!

 

AVE Y ESTRELLA

(Epitafio)

Autor: Pablo Rubén 

Villalobos

 

No me invoquen, no me lloren,

tengo paz, tranquilidad...

Sólo les pido por mi oren

en su íntima soledad.

 

¡Y conste que no están solos..!

Yo siempre los acompaño,

a ustedes que son mi todo...

El partir, no me hizo daño.

 

Estoy en ese infinito,

del espacio y su belleza...

Pueden verme, se los digo...

¡Soy la Estrella que embelesa!

 

¡Soy esa Ave en raudo vuelo,

de esplendoroso plumaje..!

¡Que es un hábito en el cielo

cuando sola va en su viaje!

 

Ya sin llanto y sin lamentos,

hoy sé que mi vida es bella...

¡Búsquenme en el firmamento..!

¡Soy el Ave..! ¡Soy la Estrella!

 

 

Por: Pablo Rubén Villalobos

pablorubenvillalobosh@hotmail.com