Quienes los conocen saben que suelen discrepar pero que raras veces riñen entre sí. Los tepoztecos. Julio de 2013: retenido el entonces alcalde Francisco Navarrete Conde en el Palacio Municipal por el grupo opuesto al ensanchamiento de la autopista La Pera-Cuautla, aconsejaba un ejidatario de tercera generación: “Los problemas no se arreglan a cachetadas”. Acalorada la reunión, el dueño de un restaurant ponía el dedo en la llaga: “Si un día deja de venir el turismo, entonces sí nos preocuparemos”. Tepoztlán, el pueblo mágico con sus barrios de San Miguel, San Sebastián, Los Reyes, San Pedro, Santa Cruz, La Santísima Trinidad, Santo Domingo y San José. Y sus diez pueblos, entre ellos Santa Catarina, San Juan Tlacotenco y Amatlán de Quetzalcóatl, aparentemente distintos y a la vez parecidos, orgullosos de su cultura ancestral, de los usos y costumbres que les ha conferido autonomía ante el poder político del centro del estado y el país. O Tepoztlán, la comunidad que se maneja con códigos encriptados ante los fuereños. Tepoztlán, donde los usos y costumbres de la colectividad han privilegiado el comercio para los oriundos y/o los adoptados, y proscrito los supermercados, las tiendas de conveniencia y demás franquicias que en las tres últimas décadas desplazaron a los negocios familiares en casi todo el territorio estatal. O Tepoztlán, el único pueblo de Morelos y uno de los pocos de México donde no hay limosneros. Dos historias: Determinado el ejido, le ganó un litigio a Guillermo de Jesús Occelli, el cuñado del ex presidente Carlos Salinas. Les llevó seis años, pero los ejidatarios tepoztecos se salieron con la suya, confirmada a su favor en enero de 2002 la legítima propiedad de nueve hectáreas en varios lotes de los predios La Quinta Piedra y La Sexta Piedra por el Tribunal Federal Agrario. Sin autorización oficial, en 1992 Occelli inició en 1992 la construcción del fraccionamiento La Quinta Piedra, un conjunto residencial de lujo formado por 24 condominios horizontales, casa club, canchas de tenis y lago artificial, ubicado sobre el kilómetro 10 de la carretera intermunicipal Tepoztlán-Yautepec. Los 98,000 metros cuadrados con que contaba el fraccionamiento formaban parte, desde 1929, de la superficie decretada como zona ejidal del municipio por el presidente Emilio Portes Gil, además de encontrarse dentro de una zona ecológica protegida por dos decretos presidenciales. Digamos que “ladinos”, para darle la puntilla los tepoztecos dejaron que avanzara el proyecto y declinara el poder de Salinas. Esa fue una, y otra lucha ganada la confirmación oficial del deceso del proyecto empresarial Club de Golf Tepozteco. El lunes pasado, los comuneros informaron sobre la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que a través del Tribunal Unitario Agrario del distrito 18 materializó el acto de ejecución de devolver 229 hectáreas a la comunidad del pueblo de los cerros míticos. En conferencia de prensa, los comuneros anunciaron que, tras la resolución de la SCJN sobre el predio donde se pretendía edificar el club de golf, planean desarrollar proyectos en beneficio de la comunidad. Y aseguraron que recuperarán las hectáreas que hace años fueron invadidas por familias que construyeron viviendas a pesar de que sabían que el predio estaba en litigio. Ganaron tierra, pero si tal fuera el propósito también ganaron dinero, más de 200 millones de pesos a mil pesos metro, o el doble o el triple porque allá la tierra no es nada barata. Pueblo mágico el de Tepoztlán, con la magia de saber ganarle al poder participará en el Tianguis de Pueblos Mágicos, del 24 al 27 de este mes en Pachuca, Hidalgo. Símil del Tianguis Turístico que con algún paréntesis se ha celebrado en el puerto de Acapulco desde 1975 y pretende la promoción de los 121 pueblos con el título de “mágicos”, también irá Tlayacapan, junto pero no revuelto Tepoztlán porque históricamente se cuece aparte. Para los nativos y los tepoztizos, la situación que vive su pueblo por la “amenaza” de arrebatarle la denominación oficial de pueblo mágico no les resulta extraña. Han pasado por otros movimientos de resistencia que dejaron huella, como el proyecto del club de golf que mataron y sepultaron, y la recuperación de los terrenos de la Quinta Piedra… (Me leen el lunes).

 

José Manuel Pérez Durán
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