Corre el segundo tercio del sexenio 1976-82 cuando el gobernador Armando León Bejarano preside una reunión de fortalecimiento municipal, en Tlaltizapán. La gente se agolpa en el centro de la población, y Bejarano, que conoce que el diputado Francisco Perdomo Tejeda no sabe leer, le juega una broma pesada. Sabiéndolo analfabeta, le pide que lea un escrito de cierta comunidad del sexto distrito que solicita la realización de una obra. Perdomo hace de tripas corazón, se hace obvio que le mienta mentalmente la madre al Gobernador, quien es conocido por bromista. Pero conserva la serenidad, se para de la silla que ocupa en el presídium, toma con la mano derecha la hoja tamaño oficio que le entrega Bejarano y simula empizar a leer. Pero el gobernador guasón lo interrumpe, diciéndole: “Diputado, tiene usted el papel al revés”. Un silencio embarazoso antecede las carcajadas del público, Perdomo avienta el papel al suelo y, visiblemente encabronado, grita: “¡Así leo yo, chingao!”. “Pancho” Perdomo tenía el aprecio del entonces sexto distrito.
Hoy, cualquier algún parecido con esta anécdota resulta una coincidencia. Es natural que políticos con un bajo nivel cultural sigan existiendo, incluso dos o tres que alardean de que en el año 2030 serán Gobernador. ¿Pero dónde queda la honestidad cuando tienen la sospecha del enriquecimiento explicable? Explicable porque es público y notorio que sus fortunas tienen el sello de la corrupción. No por nada el filósofo griego Diógenes sentenció: “Alabemos a los que desprecian la riqueza y tengamos cuidado de no imitarlos”…
ERA EL 31 de julio de 2018 cuando un sujeto apareció en la cabecera municipal de Tetela del Volcán. Luego se sabrían sus generales: Ricardo Alonso Lozano Riva, de 33 años de y nacionalidad colombiana. El joven moreno viste una playera azul turquesa y ha llegado conduciendo un Chevrolet Spark modelo 2016 con placas de Morelos, propiedad de una arrendadora que poco después es incendiado. Lo que sigue es una película de terror. Asegurado el extranjero por hombres iracundos, lo acusan de cobrar derecho de piso. El gentío está seguro de que el muchacho es un prestamista colombiano que ejerce el sistema del chantaje del préstamo que crece “gota a gota” y llega a sumas estratosféricas, imposibles de pagar por los deudores que acaban perdiendo hasta la camisa. Furiosos, los lugareños sujetan al forastero de raza negra pelado casi al rape. Lo atan a la asta bandera del pequeño zócalo, donde es golpeado hasta que muere. Para entonces son poco más de las tres de la tarde, pero todavía deberá pasar una hora para que llegue a Tetela el personal de la Fiscalía de Justicia para certificar el deceso del extranjero y el cadáver sea subido a la batea de una camioneta pick up que lo trasladará al Servicio Médico Forense de Cuernavaca. La gente del rumbo refiere que hacía semanas que habitantes de Ocuituco, Zacualpan y Temoac estaban siendo amenazados por bandas de extorsionadores dedicados al cobro de “derecho de piso”.
Que los delincuentes no escarmientan en cabeza volvió a quedar demostrado la noche del lunes anterior en la colonia Ricardo Flores Magón donde vecinos descubrieron el cuerpo sin vida de un hombre, cerca de las canchas deportivas. El cadáver presentaba huellas de violencia evidentes. Fue encontrado junto a una cartulina con un mensaje sugiriendo la autoría de un grupo del crimen organizado… (Me leen mañana).
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