Va de historia: Aunque algunas organizaciones se unían para obtener fines comunes en términos electorales, fue hasta 1946 cuando la figura jurídica de coalición fue creada en la Ley Federal Electoral.

En materia de la historia de las alianzas en México, a mediados del siglo XIX –recién concluida la revolución de Independencia– se observan infinidad de alianzas entre partidos políticos, por intereses de sus caciques y en su mayoría para apoyar candidaturas en elecciones federales.

Un ejemplo típico de aquella época fue la alianza de Antonio López de Santa Anna –como presidente y quien en ese momento era liberal– en fórmula como vicepresidente del representante de los conservadores, Valentín Gómez Farías.

A principios del siglo XX, el Partido Reeleccionista (el de Don Porfirio, por supuesto) el Partido Nacional Democrático y el Gran Partido Nacional Obrero formaron una alianza, en 1909, para apoyar las candidaturas de Porfirio Díaz a la Presidencia y de su compadre, Ramón Corral, a la Vicepresidencia.

En 1910, el mismo PND dio chaquetazo a Díaz y se alió con el Partido Nacional Antireeleccionista, ambos creados en 1909, a fin de apoyar a Francisco I. Madero y a Emilio Vázquez Gómez como candidatos a la Presidencia y la Vicepresidencia.

En 1920, casi terminados los balazos y cañonazos de la Revolución, junto con los partidos Liberal Cooperativista y el Nacional Agrarista, el Partido Laborista Mexicano apoyó la candidatura de Álvaro Obregón.

En 1929 se creó una coalición electoral entre el Partido Comunista Mexicano y el Bloque Obrero y Campesino Nacional, la cual respaldó la candidatura del general Pedro Vázquez Rodríguez.

La figura de la alianza electoral se utilizó en 1930 para presionar a la dirigencia del recién fundado Partido Nacional Revolucionario (padre del PRI), o lo que fue lo mismo, al presidente del partido Emilio Portes Gil, identificado como el jefe de los “rojos”, puesto que éste mayoriteó las elecciones para integrar el Poder Legislativo, así que los “blancos” quedaron en aplastante desventaja para el presidente de la República, Pascual Ortiz Rubio.

Vino más tarde la elección de 1934 en la que disputaron la candidatura del PNR Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas, con la diferencia de que en torno a este último se sumaron el Partido Agrarista de Jalisco y la Liga de Comunidades Agrarias de Tamaulipas y a la que se unieron Michoacán, San Luis Potosí, Tlaxcala y Chihuahua, las cuales formaron la Confederación Campesina de México, el principal bastión electoral y de gobierno del divisionario de Jiquilpan.

En las elecciones federales de 1964, surgió el Frente Electoral del Pueblo, organización dirigida por líderes izquierdistas salidos del Partido Comunista de México, de movimientos populares del mismo PRI, debido al paternalismo del sistema PRI-gobierno y a las excesivas reglamentaciones y requisitos que les ponía a los partidos y candidatos de oposición, por medio de la Secretaría de Gobernación… ¿Y en 2021? Estarán en juego las diputaciones federales correspondientes a Morelos, serán renovados el Congreso Estatal y las presidencias municipales, algunas de éstas susceptibles de ser reelectas, y asignadas las regidurías y sindicaturas.

Contendrán partidos locales nuevos y los de siempre, abajo el PRI del PAN, más o menos parejos el tricolor y el PRD, fuerte Morena y, anémico el PES, si en las siguientes elecciones va solo perderá el registro.

Sin Andrés Manuel López Obrador el PES moriría de inanición… (Me leen después).

Por José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 

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