Lo que sigue es aplicar la vacuna contra el Covid-19 a niñas y niños de entre 5 y 12 años, y una opción, el biológico Abdala que produce Cuba. El anuncio lo hizo ayer el subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, Hugo López-Gatell. Precisó: “Luego del ‘operativo abril’ –la campaña en curso para los rezagados de todas las edades adultas– tocará, ahora sí, a los de menor riesgo”. En marzo el panorama ya era halagüeño: casi 80 millones de mexicanos mayores de 18 años ya contaban con dos dosis y seis de ellos con al menos una, es decir, que el 90% de este segmento de edad ya recibieron la vacuna.
Otro gallo nos cantaba por estos días de hace dos años. En Cuernavaca, personal de Protección Civil tuvo que acordonar el Jardín Juárez y la Plaza de Armas para evitar que la gente paseara por los andadores o se sentara en las bancas a conversar, como es costumbre. Lo mismo ocurrió en el parque de la colonia Quintana Roo y en la mayoría de los zócalos de las cabeceras municipales. Los últimos tres días de la Semana Santa del 2020, Tlayacapan, Tetela del Volcán, Hueyapan, Tepoztlán y Ocuituco cerraron sus puertas a los visitantes, por temor a los contagios. Dos meses atrás se había registrado el primer caso y, pasados apenas un mes y tres semanas de abril, México reportó 712 muertos por el virus. La insistencia para sortear la enfermedad fue que la gente que pudiera hacerlo se quedara en casa.
Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China), en diciembre de 2019. En México, la campaña de información incluyó radio, televisión y redes sociales. Alertaron sobre los síntomas más comunes, fiebre, cansancio y tos seca. Indicaron que algunos pacientes podían presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Precisaron: los síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual, algunas personas se infectan, pero no desarrollan ningún síntoma y no se ponen mal. Y lo bueno, que la mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Así era informado.
También, que mientras una de cada seis personas que contraen el cólera virus desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes –hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes– tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. La gente estaba asustada, naturalmente, y del miedo pasó a la tristeza cuando la muerte tocó a la puerta de las casas de amigos y conocidos. Entonces cayeron. En el arranque de la primera semana de enero de 2021, el covid atacó la sede del Ayuntamiento de Cuernavaca y se llevó al secretario de Bienestar Social, Rafael Baldovinos Galindo, y al director de Comunicación Social, Carlos Félix Gaxiola. Un mes antes, falleció Raúl Iragorri Montoya, político y empresario del ramo automotriz al que cinco meses después siguió Marcos Manuel Suárez, hijo de Manuel Suárez, el fundador del Hotel Casino de la Selva de Cuernavaca y el World Trade Center de la Ciudad de México. Ironías de la vida. A amigos y paisanos, a Raúl y Marcos los identificó la triple coincidencia de haber nacido en la misma ciudad, Cuernavaca, ser traídos al mundo por la misma partera y morir por la misma enfermedad. El cólera virus registra otra clase de coincidencias: Agustín Alonso Mendoza y Rafael Reyes Reyes tienen el rango de ex alcaldes, aquél de Yautepec y éste de Jiutepec, a los dos les dio covid y afortunadamente ambos superaron la enfermedad… (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
