Lo que se ha publicado recrea la historia de la desaparición del empresario de Yautepec, Román Martínez García, y su empleado Fernando Ogazón Ariza. Se desplazan en la camioneta del primero, pero no pueden continuar. A la altura de la colonia Tabachines son impactados por una o dos patrullas del Mando Coordinado de la Policía Estatal que les cierra el paso. Familiares, amigos y vecinos de las víctimas aseguran que la última vez que los vieron fue cuando fueron detenidos por agentes del Mando Coordinado; refieren que la camioneta de Román chocó (o fue chocada) contra la patrulla número 00767 a cargo del policía Gabriel Fuentes Galicia. Román es presidente de la asociación civil Gaseros Unidos por Morelos. La tarde-noche del lunes, unas 200 personas bloquean la carretera federal Cuernavaca-Cuautla. Pablo, otro empleado del empresario desaparecido, advierte: “El señor Román Martínez iba en su camioneta con Luis (sic). Alcanzó a enviarnos mensajes donde decían que los iban persiguiendo los policías. Fue el último mensaje y ya no se supo nada más que una camioneta se les cerró, y se estamparon con esa unidad y de esa forma fue como los bajaron (…) Gente que iban transitando y vecinos de ese alrededor comentaron que (a) esa persona lo estaban golpeando los policías, los estaban golpeando brutalmente”. Una hora después liberan la vía de comunicación y se dirigen a la comandancia del Mando Coordinado. Al lugar arriban el alcalde Agustín Alonso Gutiérrez y el titular de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), José Antonio Ortiz Guarneros. Agustín recuerda a los presentes que la policía municipal está bajo las órdenes de la CES. (El Mando Coordinado mantiene el control operativo de las policías en los 36 municipios de Morelos). En la protesta de sus paisanos, el presidente municipal de Yautepec pide al gobernador del Estado y al gobierno federal que ayuden a localizar con vida a estas dos personas. Comenta que la noche anterior era una presunción que en la desaparición forzada del empresario y su trabajador participaron policías del Mando Coordinado adscritos al municipio de Yautepec, pero que la tarde siguiente trascendió que se habían dado a la fuga. Enfatiza: “El Mando Coordinado lo opera totalmente la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. Yo solamente (es decir) nosotros ejercemos el pago de los salarios de los policías. Aquí están los mandos estatales, que son los encargados de poder darles respuesta a este tipo de cosas”. Cuestionado sobre los hechos, Ortiz Guarneros defiende tácitamente a los policías señalados como presuntos secuestradores, responde que a él no le consta la participación de los agentes del Mando Coordinado en la desaparición de los dos civiles de Yautepec. No es la primera vez que el edil yautepequense explota contra el clima de inseguridad pública. Asesinado a balazos el domingo 5 julio del año pasado un oficial de la Policía Morelos identificado como Carlos “N”, el lunes Agustín escribió: “Han dejado solos a los municipios en la lucha contra las células criminales que operan en la entidad. Estoy hasta la madre de esta lucha en la que estamos solos los municipios, y que por cierto hemos perdido los morelenses”… Esta historia trae a cuento otra, la de los policías cuyo proceder tiraron a un gobernador. El mediodía del 28 de enero de 1998, el coordinador operativo de la Policía Judicial, Armando Martínez Salgado, fue asegurado por oficiales de la Policía Federal de Caminos en la autopista Cuernavaca-Iguala, cerca del poblado El Platanillo. Acompañado de tres agentes a sus órdenes, oculto en el reducido espacio de entre la parte trasera del asiento y la lámina de la caseta llevaban el cadáver de un secuestrador llamado Jorge Nava Avilés (a) “La Mole”. La Procuraduría General de la República los acusó de estar coludidos con bandas de secuestradores, así que fueron recluidos en el penal federal de máxima seguridad de Almoloya. Tres meses después, cayó de la gubernatura el priista Jorge Carrillo Olea… (Me leen después).

Por JOSÉ MANUEL PÉREZ DURÁN / jmperezduran@hotmail.com