Jueves 21 de mayo. Alrededor de las 15.40 horas, cuatro sujetos saltan una malla ciclónica de un terreno baldío en la calle Brisas del Pacífico del fraccionamiento Las Brisas, en el municipio de Temixco. Se cubren los rostros con capuchas, son de complexión delgada y altos de estatura. Corren unos 20 metros hasta llegar a una casa en cuya entrada matan a un hombre, y en seguida ejecutan a otro masculino y a dos mujeres que se encuentran en el área de la alberca.

Se deduce que minutos antes el quinteto había acabado de comer o estaba a punto de hacerlo. Con la alerta por la pandemia del Covid-9 en lo alto, las calles y las carreteras lucen semi desiertas. Sin embargo, alguien debió ver que el cuarteo de sicarios huye en un coche marca Renault modelo Clío de color azul al que poco tardan en abandonar en la carretera federal Cuernavaca-Acapulco.

Minutos más tarde, interviene el personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) de rigor: agentes de la Policía de Investigación Criminal, peritos en dactiloscopia, el licenciado del Ministerio Público y su ayudante, etc. Las víctimas son identificadas. La recreación del multihomicidio lo permiten datos publicados en diferentes medios y un comunicado de la FGE. Ha sido una masacre, pero no una más como se ha hecho común en el clima de la violencia exacerbada del crimen. Esta vez se trata de que uno de los hombres ejecutados fue un funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto. Y no un ex funcionario cualquiera, sino uno que estaba relacionado con la investigación “Zafiro” por el presunto desvío de al menos 250 millones de pesos de recursos federales con fines político-electorales en el estado de Chihuahua.

Esto trasciende cuando es publicado su nombre: Alfonso Isaac Gamboa Lozano, y el cargo que desempeñó: titular de la Unidad de Política y Control Gubernamental de la Secretaría de Hacienda. Un puesto sensible, por el manejo de montañas de dinero. (El montoncito de Chihuahua sería solamente una parte). Identificadas las demás víctimas como Ricardo, Édgar, Miriam y Patricia, respectivamente, de 44, 37, 40 y 60 años, sus nombres son publicados sin apellidos, sólo con la “N” de estos casos y las edades, 39 del ex funcionario como el más joven de los ejecutados. Diez días después de la matanza, la FG informa que ha sido detenida la viuda de Alonso Isaac, una mujer llamada Betsabé, y también un Jesús Manuel “N” que es citado como escolta.

La FG asume que Betsabé es la presunta autora intelectual del multihomicidio, pero no explica en qué se basa, no da detalles de la o las aprehensiones, ni si el escolta y la viuda del ex funcionario hacendatario fueron detenidos por separado o hallándose juntos, ni cuándo ni dónde exactamente. Esto porque la ley prohíbe dar pormenores de una investigación en curso. Pero por saber lo que sabía el ex funcionario asesinado, brinca la sospecha sobre la posibilidad del típico chivo expiatorio.

Cuatro días después de la masacre en Las Brisas, el periódico El Financiero publicó: “El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, dijo este lunes que Alfonso Isaac Gamboa Lozano, ex titular de la Unidad de Política y Control Presupuestal durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, tenía mucha información de la ‘Operación Zafiro’, investigación sobre un presunto envío de recursos federales para favorecer al PRI en elecciones estatales (…) Dar con los responsables materiales e intelectuales de esta ejecución hoy cobra mucha relevancia porque (Isaac Gamboa) se trataba de una persona que tenía mucha información”, comentó Corral en entrevista con Aristegui Noticias… (Me leen después).