La del lunes no fue una mañana extraordinaria, rara, fuera de lo común. En Cuernavaca, hace años que los bloqueos al tránsito vehicular son naturales. Pero no por eso dejan de causar molestias a la población y pérdidas económicas al comercio. Esta vez sucedió en las avenidas Plan de Ayala, Morelos Sur y Domingo Diez así como en el crucero de Tejalpa. Cerca de mil becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro protestaron contra el gobierno federal, cuando en realidad debieron hacerlo versus las empresas que los reclutaron. Circuló la versión de que fueron timados por una mujer y su padre que les cobraron mil pesos por mantenerlos en el programa. La de colonos de Jiutepec fue una protesta “loca”, sin razón, de “paracaidistas” y no de colonos probablemente engañados por los típicos líderes vivales que sacan raja de la necesidad de la gente pobre. Les venden lotes, en este caso, en la Sierra Montenegro que es una reserva natural. Sin que tenga vela en el entierro, pues el asunto le concierne a la autoridad estatal que anteayer hizo mutis, los mangoneadores del bloqueo arremetieron contra el alcalde de Jiutepec, Rafael Rayes Reyes. Pero éste no se amilanó, de por sí tiene fama de que no se deja de nadie, así que, justo es apuntarlo, puso las cosas claras y concisas. Salió, no se escondió; argumentó razones, expuso conceptos y, aunque en alguna entrevista radiofónica la conductora sugirió un nombre, el edil lo soslayó; repitiéndolo en el micrófono les habría hecho el juego y soslayado el fondo del asunto que es la protección a la Sierra Montenegro. Su invasión por sedicentes “colonos” es un delito ecológico. Esa y Las Estacas son reservas estales por un decreto del 10 de junio de 1998 publicado el 21 de julio de 2000 en el periódico oficial “Tierra y Libertad”. Comprende cuatro mil 707 hectáreas en los municipios de Jiutepec, Yautepec y Emiliano Zapata… Otra manifestación corrió a cargo de chicas estudiantes de Amilcingo. Conmemoraron el aniversario 43 de la muerte de Vinh Flores Laureano, un líder de la región oriente en la década de los setenta a cuya lucha se debe la creación de la Escuela Normal Rural “Gral. Emiliano Zapata”, en Amilcingo. En 1973, a partir de la demanda de una escuela profesional, habitantes de esa comunidad como el maestro normalista Vinh, el ayudante municipal Nabor Barrera Ramírez, el presidente del Comisariado Ejidal, Benedicto Rosales Olivar, y Eva Rivera Barrera, directora de la primaria  que también lleva el nombre del revolucionario agrarista, empezaron el 5 de noviembre de 1973 a organizar a la gente de la región y a jóvenes de diversas localidades con deseos de continuar estudiando para exigir una nueva institución educativa que diera respuesta a sus demandas sociales. El proceso no fue fácil, y necesario un gran mitin, el 21 de marzo de 1974, encabezado por alumnas de la Normal Rural “Vanguardia” de Tamazulapan, Oaxaca.  Participaron también chicas y chicos de Teteles, Puebla, y Tenería, estado de México. El 5 desplegaron la Marcha Nacional Campesina, Estudiantil y Obrera en la Ciudad de México y la huelga nacional de normales rurales que se extendió un mes y a la que se sumó la Universidad de Chapingo. Con tantas movilizaciones, el gobernador de Morelos, Felipe Rivera Crespo, y Víctor Bravo Ahuja, secretario de Educación Pública, tuvieron que dar una respuesta a la exigencia. Ésta fue atendida el 30 de mayo de 1974, el 4 de junio el presidente Luis Echeverría emitió el decreto para expropiar 50 hectáreas del pueblo de Amilcingo y el 6 de junio otro más autorizando la fundación de la Escuela Normal Rural de Amilcingo, Morelos para hijas de campesinos de escasos recursos económicos. La Normal de Amilcingo ha pagado su cuota de sangre. Dos de sus fundadores fueron asesinados por no cesar en su activismo. El 7 de septiembre de 1976, en Tepexco, Puebla, fue hallado el cadáver de Vinh Flores Laureano, y tres años más tarde, el 25 de julio de 1979, Nabor Barrera Ramírez fue asesinado a balazos en la carretera Huazulco-Amilcingo. Tenía apenas 24 días como alcalde del recién creado municipio de Temoac. Por acuerdo de los cuatro pueblos que integran este municipio, Eustorgio Abúndez de León, vecino de la cabecera, fue nombrado como el primer alcalde del municipio naciente, y el mismo pactó estableció que el siguiente turno le correspondería a Amilcingo, de modo que Nabor Barrera Claverías fue designado presidente en 1979, pero a pocas semanas de asumir el cargo sería asesinado. Vinh era tío de Samir Flores Soberanes, ultimado a balazos el 20 de febrero pasado en su casa de Amilcingo… (Me leen mañana).

 

José Manuel Pérez Durán
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