Temoac no ha superado el estigma de la rebeldía. Conformado por los pueblos de Popotlán, Huazulco, Amilcingo y la cabecera, Temoac, este municipio de la región oriente tiene una población de más de 16 mil habitantes. En los setenta era el municipio número 33 que se erigió por un movimiento que activó la protesta por una imposición de priista en la alcaldía de Zacualpan, municipio al cual pertenecía...

De linchamientos intentados o consumados no hay antecedentes en todo el país Morelos, y con más en comunidades rurales. Aunque sucedió hace más de cuatro décadas, el linchamiento de tres policías judiciales y un estudiante de derecho que hacía de “madrina” estigmatizó a Temoac como un pueblo de bárbaros. Estaban hartos de la delincuencia y la autoridad no les merecía un ápice de confianza, así que los encerraron en la única celda de la Ayudantía Municipal, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego...

Septiembre de 2011. En el pueblo de Atlacholoaya padres de familia observan a una mujer de entre sesenta y setenta años que merodea la escuela. Se les hace sospechosa; hablan de mensajes anónimos amenazándolos con que se llevaran a sus hijos. Alguien deduce: la forastera es una roba chicos, así que la atrapan, la entregan a policías y éstos la resguardan en el local de la Ayudantía Municipal. Llevada a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) junto con el Volkswagen con placas del Distrito Federal en el que se desplazaba, alega que si estaba en la escuela era para vender “productos de magia”. Pese al convenio acordado por los lugareños y la PGJ que la señaló “en óptimo estado de salud”, el incidente ya había trascendido a Cuernavaca como una intentona de linchamiento. Fue bárbaramente golpeada. Tenso, el ambiente en la comunidad estaba listo para el linchamiento. Tres meses antes, varios lugareños solicitaron con urgencia la presencia de policías ministeriales. Aseguraron que una mujer pretendía llevarse a unas niñas de la escuela primaria “Bernabé Bravo”. Basada en pruebas presentadas, la Fiscalía de Foráneas de la PGJ ordenó la reclusión de acusada para someterla a juicio oral por el delito de sustracción de menores...

Un año antes, en agosto de 2010 pobladores de Tetela del Volcán aseguraron a cinco secuestradores, cuatro masculinos y una femenina. Mostrados en la televisión, aparecieron atados a la asta bandera del pequeño zócalo. Desnudos, aterrados, sintiéndose en la antesala de la muerte con la lumbre llegándoles a los aparejos por la fogata circundante que les arrimaron a los pies, acabaron confesando sus crímenes...

Como estos episodios lamentables hay muchos más, lo mismo hoy día que en la “historia vieja” por causa de la desconfianza en la autoridad, que por el mismo motivo en los “tiempos nuevos que la gente decente está harta de los delincuentes.

Zacualpan de Amilpas, septiembre de 1992. Enardecidos, vecinos lincharon a dos policías preventivos de nombres Marcos Villafán Montanes y José Santos Caballero. Habían asaltado a un matrimonio, y el vecindario alegó que con anterioridad habían entregado a dos violadores a la Policía Judicial pero el agente del Ministerio Público de Jonacatepec soltó a uno, de modo que decidieron hacerse justicia por su propia mano…

Tlayecac, marzo de 2003. Mariano García Escamilla, un joven de 21 años, fue colgado por una multitud que se “justificó”: hacía dos años que le habían advertido que no lo querían ver en su pueblo. Tenía reputación de abigeo y era de Huazulco, municipio de Temoac...

Presente en la memoria de los viejos temoacenses el linchamiento de 1975, “perdida” el acta ministerial que le tocó levantar al agente del Ministerio Publico, Heliodoro Brito, en la que los declarantes aseguraron que nada sabían de los judiciales quemados vivos por la multitud que acudió al tañido de las campanas, acusados los “agentes del orden” que fueron sometidos a juicio sumario de que por segunda vez intentaron extorsionar a un curandero muy estimado por el pueblo, entonces como en la actualidad los linchamientos son generados por la desconfianza en la autoridad, en una expresión de salvajismo vuelto tradición en el oriente de Morelos y el poniente de Puebla.

Frecuentes los episodios de ejecuciones colectivas, de linchamientos en zonas rurales y urbanas, entre las corporaciones policíacas y la anarquía no hay mucha distancia. En cualquier momento y en cualquier rincón de país escala el clímax de Lope de Vega: “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, Señor. ¿Quién es Fuenteovejuna? Todo el pueblo, a una”… (Me leen el lunes).

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