Por enésima ocasión será remodelada la Plaza de Armas, pero esta vez sólo de manera parcial, para tender tres mil metros cuadrados de piso luego de que en junio se levantaron entre 15 y 20 metros. No sustituirán al piso original, sino a uno de tantos suelos que fueron elaborados con material reciclado. Oculta a la mirada de los curiosos por un cerco de triplay de unos tres metros de alto, a propósito de la explanada de la oficialmente llamada Plaza Emiliano Zapata las secretarías de Obras Públicas y de Administración han informado que serán invertidos doce millones de pesos para la sustitución de 3 mil metros cuadrados de concreto hidráulico –un millón de pesos por cada mil metros–, y que los trabajos quedarán listos para la noche del tradicional “grito” de Independencia, el 15 de septiembre.
La historia mil veces contada entre cuernavacenses es que, en el arranque de la década de los cincuenta, el presidente municipal Luis Flores Sobral modificó el entonces llamado Jardín Morelos. Fueron retiradas las bancas metálicas (algunas pocas subsisten en el Jardín Juárez) y en su lugar empotrado un círculo de asientos de cemento. Andando los años, la plaza sufrió otros cambios hasta quedar como Jardín de los Héroes con las estatuas de José María Morelos, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Jaime Nunó y Francisco Bocanegra y un monumento a la Revolución Mexicana. Pero los cambios en el corazón de la ciudad venían de años atrás. La explanada había sido ocupada por el Mercado Colón, que databa de fines del siglo XIX y desapareció el 15 de septiembre de 1910 al cumplirse el centenario de la independencia de México. A mediados de los sesenta, las estatuas fueron retiradas, y enviadas algunas a cabeceras municipales y a colonias de Cuernavaca, naciendo así la Plaza Cívica que a fines de los setenta sería de nueva cuenta modificada, en esa ocasión en el gobierno de Armando León Bejarano. Desde entonces el ombligo del Zócalo se volvió peatonal y los coches dejaron de poder darle vueltas a la plaza. En los albores de 1992, Antonio Riva Palacio López realizó otra modificación del lugar que con el nombre de Jardín Morelos fue inaugurada el 15 de septiembre y, colocada la estatua del “Morelotes”, fue mudada del lado sur del Palacio de Cortés para en el 2010 regresada a su sitio original. Remodelada un año más tarde la parte oriente de la llamada Plaza de Armas General Emiliano Zapata, la desaparición del Puente del Mariachi amplió la perspectiva de la planicie de cemento. Sin embargo, todavía faltaba una modificación más, esta vez a cargo de Graco Ramírez.
Hoy sabemos que no fue la última, como tampoco lo será la que hoy está en curso…
A lo mejor es necesario un decreto del Congreso Estatal que vuelva intocable a la Plaza de Armas; su historia lo justifica. Es el predio del Jardín de los Héroes al cual miraban el Palacio de Cortés y el hotel Marik, y en otra época el hotel Imperial, casi colindante con la casa de “Cantinflas”. Ubicado en la punta de la cuesta del boulevard Juárez, el inmueble con fachada azul y marcos blancos había sido adquirido en los cincuenta por Mario Moreno, uno de cuyos amigos, Diego Rivera, elaboró en la alberca una suerte de mural acuático con mosaicos venecianos que refieren el árbol de la vida, o sea, la diosa de la fertilidad. Si viviera el que fuera llamado cómico de la gabardina y viese la plaza amurallada, se volvería a morir de puro coraje… (Me leen mañana).
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