Habrá que esperar que a la ciencia nos diga por qué colapsó el piso de una parte de la Plaza de Armas de Cuernavaca. Una de las hipótesis de la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno Estatal que culpa a las altas temperaturas de estos días se antoja poco probable: que las altas temperaturas convirtieron la explanada en un comal de cemento que levantó las losas. Calor siempre ha hecho los medios días en Cuernavaca. La otra posibilidad es que la plancha de cemento fue mal hecha. Explica Obras Públicas: “desde que se hizo la obra se tuvo un mal sistema constructivo. En esa zona existe la tapa de una cisterna, y aparentemente se juntaron varios elementos en lo que no se realizó la obra de manera adecuada (y) sumado a las altas temperaturas que se registraron en los últimos días desencadenaron que se levantaran las baldosas”. Diría el hoy judío errante Felipe Calderón: “haiga sido como haga sido” la causa, deberá ser determinada por un estudio del suelo. Sin embargo, ello llevará tiempo. Pero, ¿qué es un estudio de suelo y para qué sirve? La respuesta la tenemos a la mano, en Google: el estudio de suelo o

estudio geotécnico es un análisis profesional en el que, a través de un conjunto de actividades in situ y laboratorio, se llegan a conocer las características particulares de un terreno. Los estudios de campo y laboratorio se pueden realizar antes o durante la ejecución de una obra. Por lo pronto, la jefa de la Oficina de la Gubernatura, Mónica Boggio

Tomazas Merino, adelanta que será la Consejería Jurídica la que determinará si amerita la presentación de una denuncia penal en contra de la administración de Graco Ramírez.

De ser así, será la primera vez que ello ocurra en la historia del Zócalo de Cuernavaca que, dicho sea de paso, antes estuvo a cargo del Ayuntamiento y hoy del Gobierno del Estado.

Pocas o ninguna plaza pública o zócalo de la República Mexicana ha sido tantas veces remodelado como el de la capital de Morelos. En el arranque de los cincuenta, el presidente municipal Luis Flores Sobral modificó el entonces llamado Jardín Morelos. Fueron retiradas las bancas metálicas (algunas subsisten en el Jardín Juárez) y en su lugar empotrado un círculo de asientos de cemento. Andando los años, la plaza sufrió otros cambios hasta quedar como Jardín de los Héroes con las estatuas de José María Morelos, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Jaime Nunó y Francisco Bocanegra así como un monumento a la Revolución Mexicana. Los cambios en el corazón de la ciudad venían de años atrás. El lugar había sido ocupado por el Mercado Colón que desapareció el 15 de septiembre de 1910, al cumplirse el centenario de la independencia de México. A mediados de los sesenta, las estatuas fueron retiradas, enviadas algunas a cabeceras municipales y a colonias de Cuernavaca,

naciendo la Plaza Cívica que a fines de los setenta fue de nueva cuenta modificada, esta vez por el gobernador Armando León Bejarano. Desde entonces el ombligo del Zócalo se volvió peatonal y los coches dejaron de darle vueltas a la plaza. En los albores de 1992, Antonio Riva Palacio López realizó la enésima modificación que con el nombre de Jardín Morelos fue inaugurada el 15 de septiembre y colocada la estatua del “Morelotes”, mudada del lado sur del Palacio de Cortés y en 2010 regresada a su sitio original. Remodelada en 2011 la parte oriente de la llamada Plaza de Armas General Emiliano Zapata, la desaparición del Puente del Mariachi amplío la perspectiva de la plancha de cemento. Pero todavía faltaba una modificación más a cargo de Graco Ramírez. Total, un montón de cambios… y los que vienen... (Me leen mañana).

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