Difundidas las imágenes del en ese momento rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, en el papel de paladín arengando a sus huestes mientras brinca con agilidad circense la valla metálica del Palacio de Gobierno, aquella fue una puesta actoral, gritando consignas sociales, posando para las fotos del presente y los recuerdos del porvenir. Caricaturizado en el grito de “¡síganme los buenos!” del Chapulín Clorado, Vera se confirmó mentiroso, haciendo lo que había negado al registrarse el 15 de febrero de 2018 como precandidato del Partido Nueva Alianza a gobernador. Siguiendo su “estrategia política”, semanas después renunció a la candidatura del Panal, pero no gratis sino a cambio del empleo de director de Ciencia y Tecnología. ¿Pensó que merecía el cargo pues lo había pagado con cárcel en enero de 2018, metido por una noche en prisión domiciliaria tras ser arrestado en un restaurante del norte de Cuernavaca por agentes de la Policía de Investigación Criminal encabezados por el fiscal anticorrupción, Juan Salazar Núñez? Seis años después, algo parecido podría opinar el exdirector del patronato de la UAEM, a quien pondría en un aprieto la eventual detención del ex rector Vera.
La historia es larga y sinuosa. Un resolutivo del Tribunal Federal de Justicia Administrativa emitido en julio de 2020 lo señalo como presunto responsable del desvío de 239.3 millones de pesos mediante operaciones presuntamente inexistentes como parte de la llamada “estafa maestra” en la cual fue involucrada Rosario Robles Berlanga, quien, luego de estar presa tres años, en agosto de 2022 recuperó la libertad. Relacionada sentimentalmente al empresario argentino naturalizado mexicano Carlos Ahumada Kurtz, el nombre de Rosario Robles volvió a “brillar” tras la detención de Ahumada, la madrugada del viernes pasado en Panamá. “Un ciudadano argentino que había arribado de Asunción-Paraguay y se mantenía en tránsito hacia la ciudad de Guatemala, fue devuelto debido a que mantiene alerta Roja con Interpol”, dijo Panamá.
Desde el 25 de marzo de 2017, sobre Vera pesa una orden de aprehensión relacionada con la causa penal JC/860/2017. ¿O pesaba? No se presentó a la audiencia judicial fijada para nueve días antes, así que la Fiscalía Anticorrupción solicitó a la juez Nancy Aguilar Tovar que fuera considerado prófugo de la justicia susceptible de ser aprehendido por la Policía de Investigación Criminal. Cinco años con la deshonrosa calidad de prófugo de la ley, contados a partir de marzo de 2019 cuando le fue dictada la orden de aprehensión relacionada con la causa penal JC/860/2017. Pero esté donde esté, en México o en el extranjero, el nombre de Alejandro Vera Jiménez continúa salpicando la política en Morelos. El batidillo de hechos y palabras incluye el resolutivo del Tribunal Federal de Justicia Administrativa que,
emitido en julio de 2020, señaló el desvío de 239.3 millones de pesos mediante operaciones inexistentes como parte de la llamada “estafa maestra” en la cual fue involucrada Rosario Robles, quien, luego de estar presa tres años, en agosto de 2022 recuperó la libertad, vino a Morelos y fue mencionada como aspirante a jefa de gobierno de la CDMX por parte de la coalición PRI-PRD-PAN.
Y, bueno, hoy el galimatías deriva en la posibilidad del regreso de Alejandro Vera a Morelos. De acuerdo a una declaración del vicefiscal anticorrupción, Edgar Rodolfo Núñez Urquiza, el exrector no puede ser detenido. Núñez se enredó. Dijo: “hubo un amparo en el cual se levantó la orden de aprehensión que él tenía”. Si lo que quiso decir es que en este momento no existe orden de aprehensión contra Vera, significa que, salvo alguna eventualidad, ¿es inminente su regreso?… (Me leen mañana).
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