Si la jugada fue de “venciditas”, ganaron los presidentes municipales, de manera destacada, Rafael Reyes, Agustín Alonso y Juan Ángel Flores, respectivamente, de Jiutepec, Yautepec y Jojutla, y perdieron los diputados presuntamente “maiceados”: Marcos Zapotitla Becerro, Rosalina Mazari Espín y tal y tal.

Aquéllos deben sentirse satisfechos, y a éstos, darles vergüenza, si es que la conocen.

Dirá el pueblo-pueblo: su “ojetez” les será recordada en 2021, cuando intentarán ser ¿alcaldes? Después de media semana de jaloneos, de una reunión “en la cumbre” y la puesta en evidencia de quien, mal asesorado, en vano se asumió “incógnito”, los alcaldes anunciaron que esta semana volverán a presentar sus leyes de ingresos 2020.

Documentos que ya habían sido rechazados, no por el pleno del Legislativo sino mediante la imposición de presidentes de comisiones específicas, de modo que si en seguida los presidentes municipales anunciaron su acuerdo de volver a presentar los proyectos recaudatorios, ello implica tanto la exhibición de los legisladores “maiceados” como del “incógnito”.

Un desenlace que significa que habrá un reajuste en “UMAS” para el pago de derechos, lo que en buen romance quiere decir que los ayuntamientos podrán recuperar el 25 por ciento de la recaudación que pretendieron quitarles los diputados “domesticados” por el “incógnito”.

El exhorto a la voluntad política de la mayoría de los legisladores, para que voten por la reinstalación de los ingresos que fueron desaprobados fue acordado por los alcaldes y representantes de los municipios de Jojutla, Jiutepec, Cuernavaca, Cuautla, Temixco, Tepoztlán, Tlayacapan, Puente de Ixtla, Ayala, Huitzilac y Yautepec con los diputados de Morena y de la fracción parlamentaria del Partido Humanista.

Después de lo cual, Javier García Chávez resumió condiciones legales para que el Congreso realice el proceso legislativo a la brevedad, mientras las diputadas Alejandra Flores, Ariadna Barrera y Elsa González, de Morena, y Xochiquetzal Sánchez Ayala, del Humanista, subrayaron que los diputados están obligados a apoyar los ingresos de los municipios en respaldo de los ciudadanos.

Más claro, sólo el agua… REFORMADO el Código Penal del Estado de Morelos, a los asaltantes de “rutas” y taxis que sean detenidos ya no les será tan fácil recuperar la libertad para volver a hacer de las suyas.

Serán castigado con hasta 12 años de prisión y multas de 87 mil pesos, y con dos terceras partes más de la sentencia cuando el delito sea cometido con violencia porque el maleante utilice fuerza física o psicológica, cualquier tipo de arma punzo cortante o de fuego, o algún objeto que emule estas últimas.

Pero la pregunta es si el endurecimiento de las penas inhibirá a los asaltantes del transporte público de pasajeros.

Un caso solamente entre muchos: A fines de mayo de 2019, un asesinato más no causó mayor extrañeza.

Perdida la capacidad de asombro de la sociedad ante tanta desgracia, la violenta cotidianidad de un homicidio por aquí, otro por allá y otro por acullá poco parece importarle a la gente y nada al gobierno.

Noche de domingo.

La chica de 16 que viajaba en la unidad 55 de la Ruta 20 no se imaginó la desgracia que le aguardaba.

Al rato dos sujetos abordaron sobre la Avenida del Trabajo de la colonia Río Escondido en Acatlipa.

Típico el modus operandi, despojaron de objetos de valor a los pasajeros, se hicieron con celulares, relojes y dinero, pero además lesionaron gravemente a la muchacha.

¿Era “necesario”? ¿Cómo y con qué? ¿Un balazo, un navajazo? La nota no lo dijo.

Trasladada al Hospital Comunitario de Temixco e infortunadamente vanos los esfuerzos médicos por salvarle la vida, si cuando llegó al nosocomio ya había expirado o no fue un dato que omitió la noticia; sólo consignó que la muchacha dejó de vivir… Mujeres u hombres, muy pocos han tenido la buena suerte de no ser atracados.

En las rutas les roban teléfonos celulares y los despojan de efectivo, a los choferes les quitan el dinero de “la cuenta”, los malandros bajan de las unidades y huyen fácilmente, impunes una y otra vez.

Actúan en horas del día y la noche en cualesquier lugares operan en parejas, tríos, cuartetos; son jóvenes, violentos y rápidos; se llevan botines de no muchos pesos (¿los celulares y los relojes van a parar a casas de empeño o a negocios donde compran cosas robadas?), se reparten los billetes que pronto gastarán en drogas y a los dos o tres días asaltarán otra combi o microbús.

 (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com